domingo, 30 de diciembre de 2012

Nace una parroquia en Jesús María. El Marqués, Qro.

Hoy, 30 de diciembre de 2012 ha sido fundada nuestra parroquia de Jesús María y José. Ha sido el acontecimiento más grande e importante, sin duda, en la historia de nuestra comunidad. Se supone que el que esto escribe diría unas palabras al final de la misa. No hubo oportunidad para todo lo que había que decir, sólo para la primera parte, en la que se le agradece al Obispo de Querétaro y se le entrega un reconocimiento. Reproduzco acá el discurso completo que tenía preparado, porque sirve un poco de reseña también:


JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Erección parroquial. 30/diciembre/2012. Palabras de reconocimientos.

Hoy es un día histórico. Esta celebración que nos congrega pasará a la historia dejando su huella. Las generaciones futuras podrán referirse de esta manera al acontecimiento que nos congrega hoy: “aquel día en que se erigió la primera parroquia de la gestión episcopal de Don Faustino Armendáriz Jiménez, IX Obispo de la diócesis de Querétaro, siendo su primer párroco, el Señor cura Nabor Fonseca García”, y habrán de dar gracias a Dios, por tan bello regalo de su Providencia: una nueva parroquia.
Es la Providencia de Dios, su bondad y su infinita misericordia, la que ha hecho posible que múltiples factores confluyeran en este acontecimiento extraordinario. Fue providencial, por una parte, la historia de estos pueblos situados en los valles centrales de nuestro estado, al amparo de las grandes haciendas y de la naciente vida ejidal. Ha sido la fe de nuestros antepasados, de nuestros padres y abuelos, la raíz de nuestras ansias por trabajar en los distintos apostolados. Esa fe ha dado su fruto como la tierra. Y ha sido bendecida por Dios con este regalo de una nueva parroquia. Providencial también ha sido el extraordinario crecimiento demográfico de esta zona, debido al impulso económico de la industria y a la consecuente inmigración de tantas personas que, como nosotros, buscan y buscamos echar raíces sin perder nuestra fe cristiana.
Ha sido providencial la voluntad de nuestro Señor Obispo, don Faustino. Inspirado por la acción del Espíritu Santo ha tenido a bien aprobar el proyecto de esta erección parroquial. No está desprovista su decisión de estudios exhaustivos y de minuciosas revisiones; pero lo más importante es que esta decisión responde a la misión evangelizadora que es menester prodigar para bien de los fieles cristianos. Se lo agradecemos de todo corazón, tanto los miembros de las comunidades vecinas, como los de esta comunidad que los acoge cordialmente. Gracias, Señor Obispo don Faustino. Le reconocemos el favor de su decisión para con nosotros.

Providencial también ha sido la voluntad de tantas personas que han aportado desinteresadamente su trabajo de distintas maneras para conservar, propagar, sembrar y acrecentar la fe de estas comunidades. Gracias a tantos catequistas, cantores, lectores, grupos juveniles, grupos de apostolado, encargados, misioneros de la Sagrada Familia y de otras Congregaciones, seminaristas, etc., que han dado su tiempo y sus fuerzas. Gracias al impulso que los movió y los mueve. Gracias al ejemplo que nos han dado para llegar a este dichoso momento. No cabría mencionarlos a todos en unos cuantos párrafos, ni a quienes son de esta, ni a quienes son de las otras comunidades hermanas. Les reconocemos su esfuerzo y su aporte en el nombre de Dios.

Fue también providencial que alguien tuviese la voluntad, el deseo de ayudar a este pueblo, construyendo y donando el templo. El impulso económico, el trabajo dado a las familias y el interés de su familia por la vida de esta comunidad, han inspirado también no pocas actividades, principalmente luego de la efervescencia post-conciliar para el involucramiento en el trabajo eclesial desde la sana secularización. Agradecemos, entonces, al Sr. Adán Rentería Lomelí y le otorgamos el reconocimiento que le es debido en la persona de su hijo don Adán Rentería Moreno y de su prometedor y no menos digno nieto, el joven Adán Rentería Quiroz.

La Providencia de Dios nos ha asistido, pues, sin cesar, de muchas maneras y con distintas personas. Hasta ahora hemos coronado como Patrona de nuestra fe a la Virgen de Guadalupe; y lo seguiremos haciendo, sin duda, adicionalmente al hecho de encomendarnos a la Sagrada Familia de Nazareth, a Jesús, a María y a José. Hoy más que nunca urge el patrocinio de la Familia Sacra, para que inspire y proteja nuestras familias en estos tiempos de convulsión y de zozobra contra la principal institución de la sociedad. De manera providencial nos han asistido excelentes párrocos y sacerdotes desde la parroquia de San Pedro, en La Cañada. Recordamos al Padre Guadalupe Mendoza, quien recibió la donación del templo de nuestra comunidad en 1976. Recordamos entrañablemente al Padre Lorenzo Cervantes, quien con su recio carácter y su entrega silenciosa a su hermosa vocación, supo propiciar y favorecer por 25 años el trabajo de los distintos apostolados, abrió las puertas al trabajo de las congregaciones, impulsó el trabajo por comunidades y la invaluable labor de la catequesis por grados. Desde el Cielo deberá estar abogando por nosotros para que llegase este día memorable. Nuestro reconocimiento a él y a nuestro principal impulsor del proyecto de parroquia, el Presbítero Licenciado J. Carmen Javier Olvera Servín, quien será recordado por la intensidad de su esfuerzo para conseguir que nuestras comunidades tuviesen este favor divino. Muchas gracias, Padre, por tanto esfuerzo y dedicación. Dios lo bendiga siempre.

No menos importante será reconocer la estrecha relación y el interés, así como la voluntad de nuestras autoridades civiles del municipio. Gracias al C. Enrique Vega, Presidente Municipal de El Marqués, porque ha sabido impulsar lo necesario para que este proyecto de parroquia se vea consumado. Gracias por aportar los materiales, la logística, el trabajo del municipio en favor nuestro. Sabemos que es parte de su trabajo y su compromiso; pero no sería posible sin la falta de voluntad que bien ha sabido otorgar gentilmente. Muchas gracias.

Y por si no fuera suficiente, la Providencia de Dios nos ha favorecido con un párroco excelente. Un joven sacerdote, carismático y talentoso. Agradezcamos a Dios por el Padre Nabor Fonseca García, quien vivirá entre nosotros como pastor. Sepamos escucharlo y apoyarlo en todo lo que necesite, orando a Dios para que se santifique y nos ayude a santificarnos a todos, fieles cristianos de esta nueva parroquia de Jesús María y José, para mayor gloria de Dios, como decía San Ignacio de Loyola. Que el Padre Nabor sepa entregar su vida al servicio de su parroquia, a ejemplo del Santo cura de Ars, San Juan María Vianney. Hoy queremos agradecerle a Dios por él y reconocerle su obediencia con el Obispo y su valentía para afrontar este reto de fundar una parroquia. Enhorabuena.

No podemos dejar pasar la oportunidad para reconocer a todas las personas que han colaborado para lograr este acontecimiento y esta celebración. Gracias a las personas de las comunidades de la nueva parroquia por su apoyo invaluable, a los encargados de este templo, a quienes pertenecen a cada uno de los apostolados y han dado su esfuerzo y su apoyo; a los jóvenes que están sirviendo y organizando el momento para la comida, al coro, a quienes limpiaron, pintaron o embellecieron, tanto el templo, como las calles; gracias a las familias que traen la comida; gracias a quienes participan en la liturgia; gracias a quienes donan el adorno, las ofrendas y todo lo que se ha dado para esta celebración; y en especial, muchas gracias a quien ha coordinado el programa y el desarrollo de este proyecto, el Dr. Román Bolaños González. Que Dios los bendiga. Un aplauso para todos. Muchas gracias.

lunes, 24 de diciembre de 2012

La Natividad de Jesús

Me hacen llegar dos reflexiones para esta Navidad. Las comparto por tan bellas y significativas para un servidor. La primera me la comparte mi maestro y muy querido amigo, el Dr. Juan Carlos Moreno Romo. La segunda reflexión es de una religiosa escolapia que rebosa entrega a los demás y mucha santidad, la Madre Patricia Ugarte Macías. Van con todo y mensajes de e-mail:


"Queridos amigos,
Les comparto una reflexión de navidad, hecha por una santa filósofa, que me acaba de hacer llegar mi colega y amigo Eduardo Gonzáles Di Pierro. ¡Qué lejos están de la beatitud facilona y consumista que nos rodea! ¡Y cuánto más significativa, y profunda es su acogida del misterio de la natividad!" Juan Carlos Moreno Romo.

"Cuando los días se acortan paulatinamente [...] surgen tímida y calladamente los primeros pensamientos de la Navidad. De la sola palabra brota ya un encanto especial, al cual apenas un corazón puede presentar resistencia. Aquellos que no comparten nuestra fe y aún los no creyentes, para los cuales la vieja historia del Niño de Belén carece de significado, se preparan para esta festividad y discurren modos y maneras de encender aquí y allá un rayo de felicidad. Es como si desde semanas y meses atrás un cálido torrente de amor se desbordase sobre la tierra. Una fiesta de amor y alegría, esto es la estrella hacia la cual marchamos todos en los primeros meses de invierno. [...] La estrella de Belén es todavía hoy una estrella en la noche oscura. Apenas dos días después se quita la Iglesia las vestiduras blancas y se reviste del color de la sangre, al cuarto día del morado de la tristeza. San Esteban, el Protomártir, el primero que siguió al Señor en el martirio y los Santos Inocentes de Belén y de Judá, los niños de pecho brutalmente degollados por los soldados de Herodes, son el cortejo del Niño del Pesebre. ¿Qué significa esto? ¿Dónde está el júbilo de los ejércitos celestiales? ¿Dónde la callada beatitud de la Nochebuena? ¿Dónde la paz sobre la tierra? 'Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad'. Pero no todos tienen buena voluntad.
Es por eso que el Hijo del Eterno Padre tuvo que bajar desde la grandeza de su gloria a la pequeñez de la tierra, ya que el misterio de la iniquidad la había cubierto de las sombras de la noche".
EDITH STEIN / SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ. (De El misterio de la Navidad, en Obras Completas de Edith Stein).

Me pareció una reflexión muy certera, por eso la comparto. ¡Hagamos espacio en nuestro corazón, para ser pesebres vivientes de JESÚS! Con cariño

Patricia U.


SI DEJAS A DIOS
Si dejas a Dios entrar en tu vida, esté como esté...
Si decides amar a los que te rodean, te caigan bien o mal...
Si acoges a los emigrantes como hermanos e iguales...
Si compartes lo que eres y tienes con quienes te necesitan...
Es Navidad, vives la Navidad.

Si dejas a Dios desmantelar tu vida, te guste o no...
Si te tomas tiempo para estar con quienes solos están...
Si te abres al perdón y la reconciliación...
Si aportas luz a quienes andan buscando o perdiéndose...
Es Navidad, vives la Navidad.

Si dejas a Dios cargar las cargas que te hunden...
Si das lo mejor de ti sin hacer ruido y gratuitamente...
Si te aligeras de méritos, normas y compromisos...
Si eliges estar con los que nadie quiere estar...
Es Navidad, vives la Navidad.

Si dejas a Dios ser el sereno de la historia...
Si los rostros anónimos recuperan sus rasgos y nombres...
Si sabes detenerte donde señalan las estrellas...
Si acoges y das toda esa ternura que te llega...
Es Navidad, vives la Navidad.

Si dejas a Dios ser Dios como a él le gusta...
Si en silencio buscas luz, verdad y vida...
Si ningún camino te parece definitivo,
pero en los que eliges buscas su encuentro y rostro...
Es Navidad, vives la Navidad.

Florentino Ulibarri





¡Alegría para todo el pueblo! (Pagola)

Hay cosas que sólo la gente sencilla sabe captar. Verdades que sólo el pueblo es capaz de intuir. Alegrías que solamente los pobres pueden disfrutar.
Así es el nacimiento del Salvador en Belén. La gran alegría para todo el pueblo. No algo para ricos y gente pudiente. Un acontecimiento que sólo los cultos y sabios puedan entender. Algo reservado a minorías selectas. Es un acontecimiento popular. Una alegría para todo el pueblo.
Más aún. Son unos pobres pastores, considerados en la sociedad judía como gente poco honrada, marginados por muchos como pecadores, los únicos que están despiertos para escuchar la noticia. Hoy también es así, aunque, con frecuencia, las clases más pobres y marginadas hayan quedado muy distantes de nuestra Iglesia. Dios es gratuito, y es acogido más fácilmente por el pueblo pobre que por aquéllos que piensan poder adquirirlo todo con dinero. Dios es sencillo, y está más cerca del pueblo sencillo y simple que de aquéllos cuyas energías, esfuerzos y trabajos están obsesivamente dirigidos a tener siempre más.
Dios es bueno, y le entienden mejor los que saben quererse como hermanos que aquéllos que viven egoístamente, tratando de estrujarle a la vida toda clase de felicidad. Hoy sigue siendo verdad lo que insinúa el relato de la primera Navidad. Los pobres tienen un corazón más abierto al evangelio que aquellos que viven satisfechos. Su corazón encierra una «sensibilidad hacia el evangelio» que en los ricos ha quedado, con frecuencia, como atrofiada. Tienen razón los místicos cuando nos dicen que para acoger a Dios es necesario «vaciarnos», «despojarnos» y «volvernos pobres». Mientras vivamos buscando únicamente la satisfacción de todos nuestros deseos, ajenos al sufrimiento ajeno, conoceremos distintos grados de excitación, pero no la alegría que se anuncia a los pastores de Belén.
Mientras sigamos alentando nuestros deseos de posesión, no se podrá cantar entre nosotros la paz que se entonó en Belén: «La idea de que se puede fomentar la paz mientras se alientan los esfuerzos de posesión y lucro es una ilusión». Tendremos cada vez más cosas para disfrutar, pero no llenarán nuestro vacío interior, nuestro aburrimiento y soledad. Alcanzaremos logros cada vez más notables, pero crecerá entre nosotros la rivalidad, el antagonismo y la lucha despiadada.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Oración para el Adviento


Porque el mundo necesita
que el amor nunca se muera,
Ven, Señor, que se te espera.

Por doquiera cunde el frío
de las vanas relaciones.
Hay desdén, dolor, hastío,
diferencias, agresiones.
Oye nuestras oraciones
de esperanza verdadera.
Ven, Señor, que se te espera.

Estos tiempos de vacío,
desprovistos de ilusiones,
son momentos del impío,
caos, miedo, perdiciones.
Mándanos tus bendiciones
a esta tierra lastimera.
Ven, Señor, que se te espera.

Cuando todo está sombrío,
y no existen condiciones
para más que desvarío,
mezquindades, ambiciones,
en Ti tendremos opciones
de una eterna primavera.
Ven, Señor, que se te espera.

Porque el mundo necesita
que el amor nunca se muera,
Ven, Señor, que se te espera.

Que se abajen las montañas
de soberbia y de pereza.
Que nos muestre sus hazañas,
el Señor con su grandeza,
y se acabe la tristeza
del enfermo dondequiera.
Ven, Señor, que se te espera.

Que perezcan las extrañas
ansias duras de fiereza,
que los valles y las mañas
cedan ante la pureza
de la Gracia; y la certeza
de la vida sea primera.
Ven, Señor, que se te espera.

Oh, Presencia que no dañas,
sino infundes entereza,
nos consuelas y acompañas,
eres fuente de riqueza,
vencedora de tristeza
y de la terrible fiera.
Ven, Señor, que se te espera.

Porque el mundo necesita
que el amor nunca se muera,
Ven, Señor, que se te espera.

Infúndenos, pues, el gozo,
como a la Virgen María.
Que veamos el dichoso
nacimiento de aquel día,
en que el brillo majestuoso
de la estrella, tan grandioso
disipó toda quimera.
Ven, Señor, que se te espera.

El mundo menesteroso,
del Bautista aprendería,
si en lugar del mal sollozo,
acondiciona la vía,
el camino venturoso
del corazón ansioso
porque la Gracia se adhiera.
Ven, Señor, que se te espera.

Finiquítese el destrozo,
la injerencia, la osadía,
el impulso belicoso
del maligno; y la armonía
prevalezca en tono hermoso.
Que el don misericordioso
triunfe de cualquier manera.
Ven, Señor, que se te espera.

Porque el mundo necesita
que el amor nunca se muera,
Ven, Señor, que se te espera.

Ven, María, a nuestra casa
como hiciste con tu prima.
Tu cariño no se aplaza,
nos conforta, nos reanima.
Anticipa a toda raza
tu calor que nos abraza
para que tu Hijo nos quiera.
Ven, Señor, que se te espera.

Porque el mundo necesita
que el amor nunca se muera,
Ven, Señor, que se te espera.

martes, 4 de diciembre de 2012

Imploremos la Verdad. Oración

Para un Simposio de educación sobre el legado de una Santa: Paula Montal de San José de Calasanz. Su lema era "Salvar las familias enseñando a las niñas el Santo Temor de Dios". Y sobre José Vasconcelos, el célebre "apóstol de la educación" en México.

  Me tocó dirigir la oración. La compuse en verso y aquí está:


IMPLOREMOS LA VERDAD

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

Iniciemos nuestro encuentro
en presencia del Señor.
Que se digne ser el centro,
do se nutra nuestro ardor.
Que su inmenso resplandor
brille en nuestra oscuridad.
Imploremos la Verdad.

Si felices acudimos
al Simposio que nos llama,
este día, pues, pedimos
—nuestra esencia nos reclama—,
no la gloria, ni la fama,
sino entrega y humildad.
Imploremos la Verdad.

Que entendamos la riqueza,
la propuesta, el contenido,
la experiencia y la nobleza,
lo aportado y lo vivido
que se antepone al olvido
de estos seres: su heredad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

Que de José Vasconcelos
nos inspire el compromiso,
nos renueve los anhelos,
nos plantemos en el piso,
con espíritu sumiso
veamos su genialidad.
Imploremos la Verdad.

Que de Madre Paula estemos
convencidos de la vida,
urgentísimo es que demos
sin reserva ni medida
nuestra entrega decidida
por su ejemplo de bondad.
Imploremos la Verdad.

Que en los tiempos venideros,
asumamos nuestro reto
de cruzar por los senderos
del cariño y del respeto.
Que el esfuerzo sea completo
de educar en libertad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

No dejemos que el servicio
degenere hasta lo vano,
no resulte un desperdicio
confundido en lo mundano,
antes bien, sencillo y llano,
floreciente de piedad.
Imploremos la Verdad.

Infundamos los valores,
evangélicos, seguros,
ahuyentemos los temores
más recónditos y oscuros
con los ideales tan puros
de concordia y amistad.
Imploremos la Verdad.

Al Señor de la Creación
dirijamos nuestros ruegos,
en el gozo y la aflicción,
en los cánticos y juegos,
que en crecientes, claros fuegos,
promovamos dignidad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

No se calle nuestra boca,
ni se canse el corazón,
pues la eternidad nos toca,
si a la postre y la sazón
vibran por la caridad.
Imploremos la Verdad.

Que al final de la jornada
renovemos la esperanza,
contemplemos la mirada,
recobremos la confianza
en Aquel, cuya bonanza
se nos brinda en soledad.
Imploremos la Verdad.

Abrámosle, pues, la puerta
del corazón esforzado.
Permanezcamos alerta
con el pobre y humillado,
pues al fin que lo esperado
nos conserva en la unidad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad. AMÉN.