martes, 4 de diciembre de 2012

Imploremos la Verdad. Oración

Para un Simposio de educación sobre el legado de una Santa: Paula Montal de San José de Calasanz. Su lema era "Salvar las familias enseñando a las niñas el Santo Temor de Dios". Y sobre José Vasconcelos, el célebre "apóstol de la educación" en México.

  Me tocó dirigir la oración. La compuse en verso y aquí está:


IMPLOREMOS LA VERDAD

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

Iniciemos nuestro encuentro
en presencia del Señor.
Que se digne ser el centro,
do se nutra nuestro ardor.
Que su inmenso resplandor
brille en nuestra oscuridad.
Imploremos la Verdad.

Si felices acudimos
al Simposio que nos llama,
este día, pues, pedimos
—nuestra esencia nos reclama—,
no la gloria, ni la fama,
sino entrega y humildad.
Imploremos la Verdad.

Que entendamos la riqueza,
la propuesta, el contenido,
la experiencia y la nobleza,
lo aportado y lo vivido
que se antepone al olvido
de estos seres: su heredad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

Que de José Vasconcelos
nos inspire el compromiso,
nos renueve los anhelos,
nos plantemos en el piso,
con espíritu sumiso
veamos su genialidad.
Imploremos la Verdad.

Que de Madre Paula estemos
convencidos de la vida,
urgentísimo es que demos
sin reserva ni medida
nuestra entrega decidida
por su ejemplo de bondad.
Imploremos la Verdad.

Que en los tiempos venideros,
asumamos nuestro reto
de cruzar por los senderos
del cariño y del respeto.
Que el esfuerzo sea completo
de educar en libertad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

No dejemos que el servicio
degenere hasta lo vano,
no resulte un desperdicio
confundido en lo mundano,
antes bien, sencillo y llano,
floreciente de piedad.
Imploremos la Verdad.

Infundamos los valores,
evangélicos, seguros,
ahuyentemos los temores
más recónditos y oscuros
con los ideales tan puros
de concordia y amistad.
Imploremos la Verdad.

Al Señor de la Creación
dirijamos nuestros ruegos,
en el gozo y la aflicción,
en los cánticos y juegos,
que en crecientes, claros fuegos,
promovamos dignidad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.

No se calle nuestra boca,
ni se canse el corazón,
pues la eternidad nos toca,
si a la postre y la sazón
vibran por la caridad.
Imploremos la Verdad.

Que al final de la jornada
renovemos la esperanza,
contemplemos la mirada,
recobremos la confianza
en Aquel, cuya bonanza
se nos brinda en soledad.
Imploremos la Verdad.

Abrámosle, pues, la puerta
del corazón esforzado.
Permanezcamos alerta
con el pobre y humillado,
pues al fin que lo esperado
nos conserva en la unidad.
Imploremos la Verdad.

Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad. AMÉN.

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