Me tocó dirigir la oración. La compuse en verso y aquí está:
IMPLOREMOS
LA VERDAD
Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.
Iniciemos
nuestro encuentro
en
presencia del Señor.
Que
se digne ser el centro,
do
se nutra nuestro ardor.
Que
su inmenso resplandor
brille
en nuestra oscuridad.
Imploremos la
Verdad.
Si
felices acudimos
al
Simposio que nos llama,
este
día, pues, pedimos
—nuestra
esencia nos reclama—,
no
la gloria, ni la fama,
sino
entrega y humildad.
Imploremos la
Verdad.
Que
entendamos la riqueza,
la
propuesta, el contenido,
la
experiencia y la nobleza,
lo
aportado y lo vivido
que
se antepone al olvido
de
estos seres: su heredad.
Imploremos la
Verdad.
Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.
Que
de José Vasconcelos
nos
inspire el compromiso,
nos
renueve los anhelos,
nos
plantemos en el piso,
con
espíritu sumiso
veamos
su genialidad.
Imploremos la
Verdad.
Que
de Madre Paula estemos
convencidos
de la vida,
urgentísimo
es que demos
sin
reserva ni medida
nuestra
entrega decidida
por
su ejemplo de bondad.
Imploremos la
Verdad.
Que
en los tiempos venideros,
asumamos
nuestro reto
de
cruzar por los senderos
del
cariño y del respeto.
Que
el esfuerzo sea completo
de
educar en libertad.
Imploremos la
Verdad.
Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.
No
dejemos que el servicio
degenere
hasta lo vano,
no
resulte un desperdicio
confundido
en lo mundano,
antes
bien, sencillo y llano,
floreciente
de piedad.
Imploremos la
Verdad.
Infundamos
los valores,
evangélicos,
seguros,
ahuyentemos
los temores
más
recónditos y oscuros
con
los ideales tan puros
de
concordia y amistad.
Imploremos la
Verdad.
Al
Señor de la Creación
dirijamos
nuestros ruegos,
en
el gozo y la aflicción,
en
los cánticos y juegos,
que
en crecientes, claros fuegos,
promovamos
dignidad.
Imploremos la
Verdad.
Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad.
No
se calle nuestra boca,
ni
se canse el corazón,
pues
la eternidad nos toca,
si
a la postre y la sazón
vibran
por la caridad.
Imploremos la
Verdad.
Que
al final de la jornada
renovemos
la esperanza,
contemplemos
la mirada,
recobremos
la confianza
en
Aquel, cuya bonanza
se
nos brinda en soledad.
Imploremos la
Verdad.
Abrámosle,
pues, la puerta
del
corazón esforzado.
Permanezcamos
alerta
con
el pobre y humillado,
pues
al fin que lo esperado
nos
conserva en la unidad.
Imploremos la
Verdad.
Al Espíritu de Dios,
revestidos de humildad,
imploremos la Verdad. AMÉN.
0 comentarios:
Publicar un comentario