JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Erección parroquial.
30/diciembre/2012. Palabras de reconocimientos.
Hoy es un día histórico.
Esta celebración que nos congrega pasará a la historia dejando su huella. Las
generaciones futuras podrán referirse de esta manera al acontecimiento que nos
congrega hoy: “aquel día en que se erigió la primera parroquia de la gestión
episcopal de Don Faustino Armendáriz Jiménez, IX Obispo de la diócesis de
Querétaro, siendo su primer párroco, el Señor cura Nabor Fonseca García”, y
habrán de dar gracias a Dios, por tan bello regalo de su Providencia: una nueva
parroquia.
Es la Providencia de
Dios, su bondad y su infinita misericordia, la que ha hecho posible que
múltiples factores confluyeran en este acontecimiento extraordinario. Fue providencial,
por una parte, la historia de estos pueblos situados en los valles centrales de
nuestro estado, al amparo de las grandes haciendas y de la naciente vida
ejidal. Ha sido la fe de nuestros antepasados, de nuestros padres y abuelos, la
raíz de nuestras ansias por trabajar en los distintos apostolados. Esa fe ha
dado su fruto como la tierra. Y ha sido bendecida por Dios con este regalo de
una nueva parroquia. Providencial también ha sido el extraordinario crecimiento
demográfico de esta zona, debido al impulso económico de la industria y a la
consecuente inmigración de tantas personas que, como nosotros, buscan y buscamos
echar raíces sin perder nuestra fe cristiana.
Ha sido providencial la
voluntad de nuestro Señor Obispo, don Faustino. Inspirado por la acción del
Espíritu Santo ha tenido a bien aprobar el proyecto de esta erección
parroquial. No está desprovista su decisión de estudios exhaustivos y de
minuciosas revisiones; pero lo más importante es que esta decisión responde a
la misión evangelizadora que es menester prodigar para bien de los fieles
cristianos. Se lo agradecemos de todo corazón, tanto los miembros de las
comunidades vecinas, como los de esta comunidad que los acoge cordialmente.
Gracias, Señor Obispo don Faustino. Le reconocemos el favor de su decisión para
con nosotros.
Providencial también ha
sido la voluntad de tantas personas que han aportado desinteresadamente su
trabajo de distintas maneras para conservar, propagar, sembrar y acrecentar la
fe de estas comunidades. Gracias a tantos catequistas, cantores, lectores,
grupos juveniles, grupos de apostolado, encargados, misioneros de la Sagrada
Familia y de otras Congregaciones, seminaristas, etc., que han dado su tiempo y
sus fuerzas. Gracias al impulso que los movió y los mueve. Gracias al ejemplo
que nos han dado para llegar a este dichoso momento. No cabría mencionarlos a
todos en unos cuantos párrafos, ni a quienes son de esta, ni a quienes son de
las otras comunidades hermanas. Les reconocemos su esfuerzo y su aporte en el
nombre de Dios.
Fue también providencial
que alguien tuviese la voluntad, el deseo de ayudar a este pueblo, construyendo
y donando el templo. El impulso económico, el trabajo dado a las familias y el
interés de su familia por la vida de esta comunidad, han inspirado también no
pocas actividades, principalmente luego de la efervescencia post-conciliar para
el involucramiento en el trabajo eclesial desde la sana secularización.
Agradecemos, entonces, al Sr. Adán Rentería Lomelí y le otorgamos el
reconocimiento que le es debido en la persona de su hijo don Adán Rentería
Moreno y de su prometedor y no menos digno nieto, el joven Adán Rentería
Quiroz.
La Providencia de Dios
nos ha asistido, pues, sin cesar, de muchas maneras y con distintas personas.
Hasta ahora hemos coronado como Patrona de nuestra fe a la Virgen de Guadalupe;
y lo seguiremos haciendo, sin duda, adicionalmente al hecho de encomendarnos a
la Sagrada Familia de Nazareth, a Jesús, a María y a José. Hoy más que nunca
urge el patrocinio de la Familia Sacra, para que inspire y proteja nuestras
familias en estos tiempos de convulsión y de zozobra contra la principal
institución de la sociedad. De manera providencial nos han asistido excelentes
párrocos y sacerdotes desde la parroquia de San Pedro, en La Cañada. Recordamos
al Padre Guadalupe Mendoza, quien recibió la donación del templo de nuestra
comunidad en 1976. Recordamos entrañablemente al Padre Lorenzo Cervantes, quien
con su recio carácter y su entrega silenciosa a su hermosa vocación, supo
propiciar y favorecer por 25 años el trabajo de los distintos apostolados,
abrió las puertas al trabajo de las congregaciones, impulsó el trabajo por
comunidades y la invaluable labor de la catequesis por grados. Desde el Cielo
deberá estar abogando por nosotros para que llegase este día memorable. Nuestro
reconocimiento a él y a nuestro principal impulsor del proyecto de parroquia,
el Presbítero Licenciado J. Carmen Javier Olvera Servín, quien será recordado
por la intensidad de su esfuerzo para conseguir que nuestras comunidades
tuviesen este favor divino. Muchas gracias, Padre, por tanto esfuerzo y
dedicación. Dios lo bendiga siempre.
No menos importante será
reconocer la estrecha relación y el interés, así como la voluntad de nuestras
autoridades civiles del municipio. Gracias al C. Enrique Vega, Presidente Municipal
de El Marqués, porque ha sabido impulsar lo necesario para que este proyecto de
parroquia se vea consumado. Gracias por aportar los materiales, la logística,
el trabajo del municipio en favor nuestro. Sabemos que es parte de su trabajo y
su compromiso; pero no sería posible sin la falta de voluntad que bien ha
sabido otorgar gentilmente. Muchas gracias.
Y por si no fuera
suficiente, la Providencia de Dios nos ha favorecido con un párroco excelente.
Un joven sacerdote, carismático y talentoso. Agradezcamos a Dios por el Padre
Nabor Fonseca García, quien vivirá entre nosotros como pastor. Sepamos
escucharlo y apoyarlo en todo lo que necesite, orando a Dios para que se
santifique y nos ayude a santificarnos a todos, fieles cristianos de esta nueva
parroquia de Jesús María y José, para mayor gloria de Dios, como decía San
Ignacio de Loyola. Que el Padre Nabor sepa entregar su vida al servicio de su
parroquia, a ejemplo del Santo cura de Ars, San Juan María Vianney. Hoy
queremos agradecerle a Dios por él y reconocerle su obediencia con el Obispo y
su valentía para afrontar este reto de fundar una parroquia. Enhorabuena.
No podemos dejar pasar
la oportunidad para reconocer a todas las personas que han colaborado para
lograr este acontecimiento y esta celebración. Gracias a las personas de las
comunidades de la nueva parroquia por su apoyo invaluable, a los encargados de
este templo, a quienes pertenecen a cada uno de los apostolados y han dado su
esfuerzo y su apoyo; a los jóvenes que están sirviendo y organizando el momento
para la comida, al coro, a quienes limpiaron, pintaron o embellecieron, tanto
el templo, como las calles; gracias a las familias que traen la comida; gracias
a quienes participan en la liturgia; gracias a quienes donan el adorno, las ofrendas
y todo lo que se ha dado para esta celebración; y en especial, muchas gracias a
quien ha coordinado el programa y el desarrollo de este proyecto, el Dr. Román
Bolaños González. Que Dios los bendiga. Un aplauso para todos. Muchas gracias.
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