@jhcastelano
Siempre resulta providencial la Palabra de Dios para darnos respuesta ante las dificultades del mundo. Nunca parece ajeno, extraño o ambiguo meditar sobre aquello que nos trae la proclamación de la Palabra en la liturgia.
San Juan en su carta nos deja claro que podemos pedir todo aquello que necesitamos, si es que cumplimos los mandamientos de Dios y nos pide que creamos en Jesús: "puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio." Luego nos advierte estar alertas contra los falsos espíritus o los falsos profetas.
Ya en el Evangelio de San Mateo encontramos un dato que va más allá de lo histórico: Jesús decide iniciar su ministerio en Galilea, no en Nazaret, al saber de la aprehensión de San Juan Bautista por parte de Herodes Antipas, el hijo del otro Herodes, llamado el Grande. Recordemos que las tribus de Israel habían sido dispersadas siglos antes, haciendo desaparecer casi por completo su raza en tiempos de Jesús en la región del norte de Judea, justo donde Jesús comenzó su predicación. Con ello los expertos y la misma profecía explícita en el Evangelio dejan ver el cumplimiento de la profecía de la gran luz que se deja ver y encontrar por esas tribus otrora dispersas.
En nuestros días vemos la amenaza de un cierto conflicto internacional, siempre a la sombra de la ambición por el poder en el mundo. El choque de civilizaciones parece dejarnos a la suerte de los caprichos de quienes rigen el mundo. No hay un sólo frente donde no se pueda distinguir o encontrar un motivo para invocar la presencia de Dios para sembrar la paz. Y no hay tarea donde no podamos insertarnos para cumplir nuestra vocación cristiana de proclamar la Buena Nueva, la era de la paz y de la concordia, o donde no nos sintamos interpelados para tratar de mejorar nuestro mundo en cualquiera de los aspectos que reclaman atención urgente.
Nos queda concentrarnos no sólo en la necesidad de lo social o el compromiso con la armonía en el mundo, sino que además debemos mostrarnos creyentes y fieles seguidores de Jesús, previniéndonos de no caer en las garras de los falsos profetas de nuestros tiempos y no dejando que los huecos de la necesidad espiritual del mundo se llene con esos mismos mercachifles anticristianos que quieren someter al hombre en el nombre de lo que sea, lejos de Dios.
Necesitamos aplicar la actualización del discurso evangélico que con mucho tino nos han legado ya los padres conciliares y las asambleas regionales de los obispos bajo la coordinación del Papa.
No perdamos tiempo, hagamos oración y actuemos. Es ahora.
JHC
En esta lectura me gusta que exprese que en estos momentos de inquietud por los que estamos pasando debemos más que nunca creer en la salvación.
ResponderEliminarby ENYA MENDOZA
Bueno en algo esta en lo cierto la lectura que es la providencial la palabra de Dios para cuando queremos una respuesta ante lo que pasamos en las dificultades. También nos dice que tenemos que cumplir los mandamientos
ResponderEliminar¬¬¬¬¬¬¬ Shari Galilea¬¬¬¬¬¬¬
Me parece adecuado el punto de vista que tiene ya que en los conflictos que existen actualmente,considero que es importante tener fé en Dios y en la salvación.
ResponderEliminar