@jhcastelano
No siempre la rebeldía versus
“el sistema” es señal de cordura, sensatez, certeza, veracidad o supremacía. A
veces esa rebeldía es una insensatez, irresponsabilidad y hasta necedad. Tal es
el caso de los escépticos frente a la pandemia del coronavirus y su potencial
fuerza de contagio. Es verdad que la mortandad hasta ahora ha sido menor en la
estadística a otras enfermedades virales; pero también es cierto que, al no
haber una vacuna, se está a expensas de sufrir potencialmente un exterminio.
Los países más azotados por los contagios han visto crecer de manera
extraordinaria los casos de contagio con una velocidad vertiginosa que espanta.
El Estado, por su parte, ha
decidido renunciar al cuidado directo de la niñez por estos días, para
entregarle la potestad, cual es el derecho natural, a los padres de familia. Ha
sido lo más sensato y prudente de su parte, amén de la dificultad intrínseca
para dotar de las pruebas para verificar los contagios y un sistema de salud
totalmente en decadencia para nuestro país. Ojalá pudiera valorar la
posibilidad de devolver esa misma potestad sobre temas en los que ha decidido
el Estado adoctrinar a la niñez con ideologías de lo políticamente correcto,
pues con ello contraviene ese mismo derecho natural, lo transgrede y lo
minimiza en cuanto a la participación de los padres de familia.
Muy oportuna resulta la
Palabra de Dios cuando nos presenta el caso de Naamán, el sirio, quien va en
busca de sanación a Israel, busca al profeta Eliseo y, después de una suerte de
malentendido y mediante el consejo de alguno de sus criados para que
recapacitara, obedece las órdenes del profeta, se baña siete veces en el Jordán
y queda sano (2 Reyes 5, 1-5a). El Salmo enfatiza más que la sanación, el poder
del agua; pero más que el poder del agua, la sed del alma respecto de Dios
(Sal. 41): así como la cierva busca las fuentes de agua, el alma busca a Dios y
desea entrar en su presencia.
El pasaje evangélico de San
Lucas da una muestra más de cómo Jesús rompe el ciclo de la violencia mimética,
pues la gente de la sinagoga, enardecida, lo llevaba a un despeñadero; pero él
pasó por en medio de ellos (Lc. 4, 24 – 30. Recordemos que antes estaba el
pasaje de las tentaciones y enseguida el del inicio de su ministerio cuando se presenta
en la sinagoga y explica que es de él de quien el profeta Isaías anunciaba que
había llegado para liberar a los cautivos, dar la vista a los ciegos, anunciar
la misericordia y la gracia, etc. Lo importante acá es cómo pasó por en medio
de todos. Habremos de imaginar la fuerza de su mirada y su presencia tan firme
y decidida ante la amenaza de su linchamiento. Es Jesús el Hijo de Dios, quien
con su ejemplo nos enseña que se puede ir a contracorriente para romper ese
ciclo de violencia mimética. Muchas ocasiones nosotros nos vemos envueltos en linchamientos
fácticos, cuando “hacemos leña del árbol caído”, como dice el dicho y nos
entregamos alegre e inconsecuentemente a agredir o manchar con nuestros actos a
alguien o algo sólo porque así lo marca la corriente de los demás.
Para un cristiano que se
precie de vivir en la búsqueda del testimonio evangélico y el seguimiento de
Jesús, resulta por demás complicado ir a contracorriente del mundo que nos
llama al pecado, al error y que normaliza todo acto anómalo sólo por el afán de
las modas, la popularidad o la nula pretensión de ganarse el cielo, pues para
el ojo moderno eso ya no existe ni tiene caso hablar de ello. Actitud similar a
la de Naamán, que esperaba algo mejor del profeta Eliseo, menos la sanación.
Ojalá que podamos ser como ese siervo suyo que le convenció de asistir y
obedecer al profeta en aras de la sanación. Es el tiempo del cristiano, de dar
testimonio y procurar no sólo el cuidado ante las pandemias, sino la actitud de
verdadera oración y preparación espiritual para ver cómo Jesús con su Pascua
romperá las cadenas de toda violencia y traerá la sanación. Nos hace falta.
JHC
Opción 2:

Yo considero, que ir contra corriente en un cierto punto si es efectivo, siempre y cuando no olvidemos el propósito por el cual lo estamos llevando a cabo. Los tiempos de hoy, se han ido complicando por diversas causas, sin embargo, no hay que decaer, oremos y tengamos fe, ya que todo mejorará y mu pronto. Confía en Dios
ResponderEliminar"Al final de la tormenta, siempre habrá una luz"
---Melanie Aithiere
A mi parecer llevar la contraria en lo que no estemos de acuerdo me parece bueno. pues en efecto, muchas veces ver las cosas de diferente forma puede ser hasta cierto punto algo bueno, sin embargo, también pienso que muchas veces cuando se lleva al extremo y al punto de cegarse y ser necios trae consigo un sin fin de con consecuencias irremediables o que afectan a terceros, es por ello que sería bueno siempre reflexionar y poner nuestra fe y esto en manos de Dios con consciencia y amor.
ResponderEliminar-Arantza Jimena García Romero
Considero que fue una lectura interesante, al nombrar el ir a contra corriente, ya que gracias a ello se pueden descubrir cosas nuevas pero, hay que tomar en cuenta que no todo será positivo. Debemos confiar en Dios para que nos ayude ante cualquier situación en la que nos podamos encontrar.
ResponderEliminar-Jovana Ixtlapale de Jesús.
Yo considero que hay veces en las que ir contracorriente es necesario, por esto creo también que hay casos, claro que en este del coronavirus no hay motivo por el cual se debería ir en contracorriente desafiando las indicaciones que se dieron para disminuir la expansion de esta enfermedad. Sin embargo creo que hay veces en que es necesario puesto que hay que revelarse en ocasiones para ver un cambio.
ResponderEliminar-Grecia Torres Guevara
Debemos de tomar en cuenta que debemos de romper ciclos e ir en contracorriente siempre y cuando lo que busquemos sea algo benéfico.
ResponderEliminarEn estos tiempos de crisis es necesario tener muy presente a Dios en nuestra vida para que no caigamos en actos malos o modas que puedan ser prejudiciales, tenemos que vivir y tratar de seguir lo que Dios nos da en nuestra vida diaria.
ResponderEliminar-Odette Solís Martínez
Pienso que hay veces en las que la única forma de solucionar algo es viéndolo desde una perspectiva diferente, yo creo que es esto a lo que la lectura se refiere, pero siempre tomando en cuenta ambos lados de la historia para poder crear una postura bien formulada.
ResponderEliminarby ENYA MENDOZA ALEJO
Pienso que llevar la contraria en algo que no estemos de acuerdo puede ser algo bueno pero tampoco debemos de desafiar las cosas cuando se trata de un tema crítico.
ResponderEliminarMás bien debemos de hacer las cosas que Dios nos ha encomendado y seguir con ellas.
Fabiola Betsabé Anaya Andrade.
muchas veces ver las cosas de diferente forma puede ser hasta cierto punto algo bueno, sin embargo, también pienso que muchas veces cuando se lleva al extremo y al punto de cegarse y llegar al punto de llevar una vida sin un sentido.
ResponderEliminar-Belinda Salamanca Carrasco
La rebeldía no siempre es buena, causa problemas y en estos tiempos lo podemos observar con la pandemia, si no obedecemos estamos siendo imprudentes, deberíamos de reflexionar sobre esto. Me sorprende la necedad de las personas en llevar la contracorriente de lo que se les indica y es que así somos los seres humanos, a pesar de que lo vemos no hacemos nada hasta que lo vivimos tan cerca y nos lamentamos por no acatar lo debido.
ResponderEliminar-Alexa Cano Ayón-
Es interesante la forma en que explica que ir contracorriente no siempre es buena, porque puede causarnos ciertos problemas, pero también será algo benéfico e hacer algo distinto a lo habitual.
ResponderEliminar-Aldo Ixtlapale
Es un texto algo controversial, puesto que por un lado muestra el término “contracorriente” como una forma no adecuada ni buena de seguir (entra lo vano, pecado, error, etc.) y por otra lo menciona que en ocasiones no es tan mala, puesto que podemos mejorar o romper con ideas que no son las mejores para el mundo. Por mi parte el ir contracorriente no siempre suele ser la mejor idea pero tampoco significa que no se defiendan los ideales y que si ellos llevan a la verdad, debemos de seguir con esa postura aunque para los demás no sea la mejor.
ResponderEliminar