@jhcastelano
Un hábito muy común entre la
gente es el de sustraerse de las eventuales responsabilidades cuando algo no
sale bien. De repente cuando se tiene que dar cuenta se acusa a causas ajenas
para no llegar al objetivo. Nunca tiene uno la culpa de nada. Si algo no nos
sale bien es porque otros nos obstruyeron y nos imposibilitaron el despliegue
proyectado de lo que pretendíamos lograr con nuestras acciones. Incurrimos
entonces en una serie de falacias o sesgos cognitivos para justificar nuestros
errores.
El principal sesgo cognitivo
utilizado por quienes niegan la propia responsabilidad en cuanto algo no nos
sale bien es el llamado de autoservicio. Con él nos desmarcamos y nos
deslindamos de las derrotas, atribuyendo causas externas, ajenas y que pueden
confabular contra nosotros y al mismo tiempo intentamos a toda costa hacer
resaltar los logros propios para buscar cubrir las fallas. Los aspectos
favorables los exageramos y solicitamos el beneplácito por los logros
alcanzados, aunque en la balanza esto sea menor al peso del fracaso o del
error. Otra variante es la de ostentarnos como los buenos, los que no fallamos
y, si hay anomalías, fueron provocadas por otros, pues nosotros somos cuasi
perfectos. Es una forma de soberbia.
Todas esas justificaciones,
sesgos, falacias y soberbias nos pueden llegar por la falta de humildad, por
una parte, y la falta de agallas para poder reconocer lo que nos falla y de lo
que carecemos, es decir, de nuestras limitaciones, por otra. Preferimos mentir,
antes de hacer una autocrítica. Si no somos capaces de reconocer lo que nos
falla o nos falta, no podremos emprender el camino, ni de la recuperación, ni
de la sanación, ni mucho menos de la veracidad.
En el ámbito político se habla
del “líder”, que, dándose baños de pueblo pretende pasar por humilde y
caritativo, cuando de lo que se trata es de la demagogia y el embuste, porque
la verdadera humildad es la actitud de quien reconoce sus propios errores para
enmendarlos, quien es capaz de dar la cara para poder rehacer o replantear tal
o cual estrategia. Actitudes que la Realpolitik no soportan.
En el fondo la falta de
autocrítica es causa del rechazo de la misericordia. Si no somos capaces de
reconocer la necesidad de la sanación porque podemos estar manchados del error,
entonces seremos capaces de vivir consintiendo hasta lo que es anómalo desde el
punto de vista moral y espiritual. «Si todo lo que es puede meterse en el mismo
saco —dice Alain Finkielkraut—, si la distinción entre lo que está arriba y lo
que está abajo ya no es pertinente, eso significa que a partir de ahora nadie
puede invocar su posición. Si no hay lugar para Dios, todos los lugares están
igualmente situados en relación con Dios». Y así queda abierta la puerta del
relativismo y toda imposibilidad del reconocimiento de la Verdad.
Voltaire se quejaba
amargamente y hasta se burlaba en sus Cartas filosóficas de los
Pensamientos de Pascal, principalmente de aquellos en los que el ilustre
matemático e inventor hacía notar la ambivalencia del ser humano, tanto la
miseria, como la grandeza. El “ilustrado” acusaba un despropósito y una
injusticia poner tanto énfasis en la humillación, en la condición de
reconocimiento de la bajeza. Ya después filósofos como Nietzsche y los
existencialistas hubieron de abundar en la concepción antropológica de esta
misma actitud, acusando una innecesaria debilidad y exaltando a su modo la pretendida
grandeza y la soberbia, tal como el proyecto ilustrado lo exigía y como lo ha
continuado toda la corriente filosófica y psicológica de la promoción de la
autoestima y la búsqueda quimérica del hombre exitoso. No hay lugar en nuestro
mundo, desde entonces, para el reconocimiento de las limitaciones y la
autocrítica. Mejor acusar a otros y deslindarse, como ya hemos explicado.
Si pudiéramos tener las
agallas de reconocer los propios errores, estaríamos preparados para vivir la
verdadera misericordia. Esto se da por dos razones: porque seríamos los
primeros en perdonarnos y darnos cuenta de lo que nos falta para mejorar y dos,
porque si encontramos en los otros la honesta actitud de reconocerse débiles y
menesterosos, nosotros mismos daríamos con la suficiente y natural motivación
para apoyarles y asistirles.
También si pudiéramos, como
pueblo, reconocer nuestros errores, tal como lo hizo el profeta Daniel (9, 4b –
10), cuando dice: «Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos
rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus
siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros
príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra», entonces
podríamos también implorar por la misericordia de Dios. Y es que, dadas las
circunstancias que vivimos, bien hace falta hacer actos de desagravio por
tantos crímenes. Es la voz de Dios y de nuestra conciencia lo que pone ante
nosotros esta oportunidad, pues al fin y al cabo las palabras del Evangelio de
San Lucas siguen resonando en consonancia con esta misma idea: «Sed
misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis
juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados;
dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida,
rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros». (Lc,
6, 36 – 38)
JHC
En audio. Opción 1:
Opción 2:

Vivimos en una sociedad en la que el término mencionado en la lectura "autoservicio" se adapta realmente a lo que vivimos hoy en día, somos una sociedad que se deja llevar por lo que dicen los demás y deja de lado la propia opinión, nos deslindamos de culpas y responsabilidades cuando vemos que lo que planeamos no va o sucede como lo planeamos, creo que deberíamos de aprender a asumir responsabilidades y consecuencias de nuestras acciones.
ResponderEliminar-Chantal Martínez
Me parece bien la idea que maneja sobre lo que es nuestra sociedad, me agrada el término que se utilizó en la lectura para hacernos reflexionar acerca de qué somos y cómo nos dejamos llevar por los demás, el hecho de no aceptar nuestras responsabilidades y asumir consecuencias de nuestros actos.
ResponderEliminar-Arantza Jimena García Romero
Me parece correcta la forma en la que interpreta la palabra "auto-servicio" porque en la sociedad que vivimos actualmente se deja llevar por lo s que dicen los demás y no somos capaces de reconocer o aceptar nuestras responsabilidades o consecuencias por nuestros actos.
ResponderEliminar-Aldo Ixtlapale-
Ciertamente en este texto, menciona uno de los más grandes defectos de la mayoría de nosotros, como personas se nos es fácil el no asumir nuestros errores y las consecuencias que susciten más adelante. Me agradan las citas que maneja ya que nos explica algunos de los principios que podríamos retomar para no caer más en estos errores.
ResponderEliminar---Melanie Tuxpan
Realmente es muy interesante, lo felicito.
ResponderEliminarKarla Paulina y Nicolas
ResponderEliminarEste texto me parece muy importante la forma en la que interpreta la palabra "auto-servicio" porque en la sociedad que vivimos hoy en día se deja llevar por lo que dicen los demás personas y no somos capaces de reconocer o aceptar nuestras responsabilidades o consecuencias por nuestros actos y dejamos de lado todo lo malo que hacemos.
-Alejandra Moreno Mendoza-
En ocasiones las personas dejamos de asumir nuestras responsabilidades, no asumimos las consecuencias de nuestros actos y dejamos llevarnos por lo que dice el mundo; a esto se le podría definir como autoservicio, que consiste en echarle la culpa a otros y deslindarse de lo que nos corresponde . La lectura nos hace reflexionar acerca de que debemos de hacernos responsables de nuestros errores, ser humildes y tener el sentido de la autocrítica.
ResponderEliminar-Alexa Cano Ayón-
No había conocido el concepto de autoservicio, siempre están las acciones pero nunca había estado la palabra, es bastante cierto lo mencionado sobre la falta de responsabilidad.
ResponderEliminarMe resulta interesante que la autocrítica venga de la falta de misericordia.
by Enya Mendoza Alejo
La lectura me hace reflexionar mucho porque es más fácil señalar los errores de las demás personas, tal vez nos atrevemos a juzgar, señalando el mal comportamiento de una persona, y de lo mal que hace con quien convive, sin embargo, esto no es de un acto valioso porque podemos inventar y mentir con el objetivo de arruinar a una persona. Lo que más me gusto de la lectura es que nos impulsa a ver nuestros propios errores para reconocer nuestra imperfección. Somos seres perfectibles, no perfectos.
ResponderEliminarPor Dayanara Lima Nava
Pienso que es un texto sumamente importante, ya que actualmente vivimos en una sociedad que se deja llevar por lo que dicen los demás, dejando a un lado nuestra propia opinión
ResponderEliminar-Daniela Carro Reyes
El texto nos hace reflexionar sobre que como seres humanos no somos capaces de aceptar nuestros errores y no es mas fácil echarle la culpa a los demás. Esta lectura nos impulsa a ser mejores personas.
ResponderEliminarEn la actualidad, las personas no son capaces de reconocer sus errores, y es más fácil señalar los defectos de los demás, pero cuando nosotros sepamos reconocer nuestras fortalezas y debilidades hará que cambiemos y perdonemos con mayor facilidad a los que nos rodean.
ResponderEliminar-Odette Solís Martínez
Me pareció interesante el término de "auto-servicio" porque hay muchas veces que dejamos de asumir nuestras responsabilidades y también no nos hacemos responsables de nuestros actos esto quiere decir que debemos de aceptar nuestros actos, errores y por supuesto ser más humildes y vivir nuestro "auto-servicio"
ResponderEliminarFabiola Betsabé Anaya Andrade.
Me parece bien la idea que maneja sobre lo que es nuestra sociedad, me agrada el término que se utilizó en la lectura para hacernos reflexionar acerca de qué somos y cómo nos dejamos llevar por los demás.
ResponderEliminar-Belinda Salamanca Carrasco
Debemos aprender a reconocer nuestras fallas, ser autocríticos aunque no es fácil y cuesta examinar los errores que cometemos pero sólo así obtendremos la misericordia de Dios, no es un camino fácil pero con oración podemos empezar a recorrer ese camino.
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