lunes, 9 de marzo de 2020

De autocrítica y misericordia

@jhcastelano



Un hábito muy común entre la gente es el de sustraerse de las eventuales responsabilidades cuando algo no sale bien. De repente cuando se tiene que dar cuenta se acusa a causas ajenas para no llegar al objetivo. Nunca tiene uno la culpa de nada. Si algo no nos sale bien es porque otros nos obstruyeron y nos imposibilitaron el despliegue proyectado de lo que pretendíamos lograr con nuestras acciones. Incurrimos entonces en una serie de falacias o sesgos cognitivos para justificar nuestros errores.

El principal sesgo cognitivo utilizado por quienes niegan la propia responsabilidad en cuanto algo no nos sale bien es el llamado de autoservicio. Con él nos desmarcamos y nos deslindamos de las derrotas, atribuyendo causas externas, ajenas y que pueden confabular contra nosotros y al mismo tiempo intentamos a toda costa hacer resaltar los logros propios para buscar cubrir las fallas. Los aspectos favorables los exageramos y solicitamos el beneplácito por los logros alcanzados, aunque en la balanza esto sea menor al peso del fracaso o del error. Otra variante es la de ostentarnos como los buenos, los que no fallamos y, si hay anomalías, fueron provocadas por otros, pues nosotros somos cuasi perfectos. Es una forma de soberbia.

Todas esas justificaciones, sesgos, falacias y soberbias nos pueden llegar por la falta de humildad, por una parte, y la falta de agallas para poder reconocer lo que nos falla y de lo que carecemos, es decir, de nuestras limitaciones, por otra. Preferimos mentir, antes de hacer una autocrítica. Si no somos capaces de reconocer lo que nos falla o nos falta, no podremos emprender el camino, ni de la recuperación, ni de la sanación, ni mucho menos de la veracidad.

En el ámbito político se habla del “líder”, que, dándose baños de pueblo pretende pasar por humilde y caritativo, cuando de lo que se trata es de la demagogia y el embuste, porque la verdadera humildad es la actitud de quien reconoce sus propios errores para enmendarlos, quien es capaz de dar la cara para poder rehacer o replantear tal o cual estrategia. Actitudes que la Realpolitik no soportan.

En el fondo la falta de autocrítica es causa del rechazo de la misericordia. Si no somos capaces de reconocer la necesidad de la sanación porque podemos estar manchados del error, entonces seremos capaces de vivir consintiendo hasta lo que es anómalo desde el punto de vista moral y espiritual. «Si todo lo que es puede meterse en el mismo saco —dice Alain Finkielkraut—, si la distinción entre lo que está arriba y lo que está abajo ya no es pertinente, eso significa que a partir de ahora nadie puede invocar su posición. Si no hay lugar para Dios, todos los lugares están igualmente situados en relación con Dios». Y así queda abierta la puerta del relativismo y toda imposibilidad del reconocimiento de la Verdad.

Voltaire se quejaba amargamente y hasta se burlaba en sus Cartas filosóficas de los Pensamientos de Pascal, principalmente de aquellos en los que el ilustre matemático e inventor hacía notar la ambivalencia del ser humano, tanto la miseria, como la grandeza. El “ilustrado” acusaba un despropósito y una injusticia poner tanto énfasis en la humillación, en la condición de reconocimiento de la bajeza. Ya después filósofos como Nietzsche y los existencialistas hubieron de abundar en la concepción antropológica de esta misma actitud, acusando una innecesaria debilidad y exaltando a su modo la pretendida grandeza y la soberbia, tal como el proyecto ilustrado lo exigía y como lo ha continuado toda la corriente filosófica y psicológica de la promoción de la autoestima y la búsqueda quimérica del hombre exitoso. No hay lugar en nuestro mundo, desde entonces, para el reconocimiento de las limitaciones y la autocrítica. Mejor acusar a otros y deslindarse, como ya hemos explicado.

Si pudiéramos tener las agallas de reconocer los propios errores, estaríamos preparados para vivir la verdadera misericordia. Esto se da por dos razones: porque seríamos los primeros en perdonarnos y darnos cuenta de lo que nos falta para mejorar y dos, porque si encontramos en los otros la honesta actitud de reconocerse débiles y menesterosos, nosotros mismos daríamos con la suficiente y natural motivación para apoyarles y asistirles.

También si pudiéramos, como pueblo, reconocer nuestros errores, tal como lo hizo el profeta Daniel (9, 4b – 10), cuando dice: «Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra», entonces podríamos también implorar por la misericordia de Dios. Y es que, dadas las circunstancias que vivimos, bien hace falta hacer actos de desagravio por tantos crímenes. Es la voz de Dios y de nuestra conciencia lo que pone ante nosotros esta oportunidad, pues al fin y al cabo las palabras del Evangelio de San Lucas siguen resonando en consonancia con esta misma idea: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros». (Lc, 6, 36 – 38)

JHC

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15 comentarios:

  1. Vivimos en una sociedad en la que el término mencionado en la lectura "autoservicio" se adapta realmente a lo que vivimos hoy en día, somos una sociedad que se deja llevar por lo que dicen los demás y deja de lado la propia opinión, nos deslindamos de culpas y responsabilidades cuando vemos que lo que planeamos no va o sucede como lo planeamos, creo que deberíamos de aprender a asumir responsabilidades y consecuencias de nuestras acciones.
    -Chantal Martínez

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  2. Me parece bien la idea que maneja sobre lo que es nuestra sociedad, me agrada el término que se utilizó en la lectura para hacernos reflexionar acerca de qué somos y cómo nos dejamos llevar por los demás, el hecho de no aceptar nuestras responsabilidades y asumir consecuencias de nuestros actos.
    -Arantza Jimena García Romero

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  3. Me parece correcta la forma en la que interpreta la palabra "auto-servicio" porque en la sociedad que vivimos actualmente se deja llevar por lo s que dicen los demás y no somos capaces de reconocer o aceptar nuestras responsabilidades o consecuencias por nuestros actos.
    -Aldo Ixtlapale-

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  4. Ciertamente en este texto, menciona uno de los más grandes defectos de la mayoría de nosotros, como personas se nos es fácil el no asumir nuestros errores y las consecuencias que susciten más adelante. Me agradan las citas que maneja ya que nos explica algunos de los principios que podríamos retomar para no caer más en estos errores.
    ---Melanie Tuxpan

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  5. Realmente es muy interesante, lo felicito.
    Karla Paulina y Nicolas

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  6. Este texto me parece muy importante la forma en la que interpreta la palabra "auto-servicio" porque en la sociedad que vivimos hoy en día se deja llevar por lo que dicen los demás personas y no somos capaces de reconocer o aceptar nuestras responsabilidades o consecuencias por nuestros actos y dejamos de lado todo lo malo que hacemos.
    -Alejandra Moreno Mendoza-

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  7. En ocasiones las personas dejamos de asumir nuestras responsabilidades, no asumimos las consecuencias de nuestros actos y dejamos llevarnos por lo que dice el mundo; a esto se le podría definir como autoservicio, que consiste en echarle la culpa a otros y deslindarse de lo que nos corresponde . La lectura nos hace reflexionar acerca de que debemos de hacernos responsables de nuestros errores, ser humildes y tener el sentido de la autocrítica.
    -Alexa Cano Ayón-

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  8. No había conocido el concepto de autoservicio, siempre están las acciones pero nunca había estado la palabra, es bastante cierto lo mencionado sobre la falta de responsabilidad.

    Me resulta interesante que la autocrítica venga de la falta de misericordia.
    by Enya Mendoza Alejo

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  9. La lectura me hace reflexionar mucho porque es más fácil señalar los errores de las demás personas, tal vez nos atrevemos a juzgar, señalando el mal comportamiento de una persona, y de lo mal que hace con quien convive, sin embargo, esto no es de un acto valioso porque podemos inventar y mentir con el objetivo de arruinar a una persona. Lo que más me gusto de la lectura es que nos impulsa a ver nuestros propios errores para reconocer nuestra imperfección. Somos seres perfectibles, no perfectos.
    Por Dayanara Lima Nava

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  10. Pienso que es un texto sumamente importante, ya que actualmente vivimos en una sociedad que se deja llevar por lo que dicen los demás, dejando a un lado nuestra propia opinión
    -Daniela Carro Reyes

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  11. El texto nos hace reflexionar sobre que como seres humanos no somos capaces de aceptar nuestros errores y no es mas fácil echarle la culpa a los demás. Esta lectura nos impulsa a ser mejores personas.

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  12. En la actualidad, las personas no son capaces de reconocer sus errores, y es más fácil señalar los defectos de los demás, pero cuando nosotros sepamos reconocer nuestras fortalezas y debilidades hará que cambiemos y perdonemos con mayor facilidad a los que nos rodean.
    -Odette Solís Martínez

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  13. Me pareció interesante el término de "auto-servicio" porque hay muchas veces que dejamos de asumir nuestras responsabilidades y también no nos hacemos responsables de nuestros actos esto quiere decir que debemos de aceptar nuestros actos, errores y por supuesto ser más humildes y vivir nuestro "auto-servicio"
    Fabiola Betsabé Anaya Andrade.

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  14. Me parece bien la idea que maneja sobre lo que es nuestra sociedad, me agrada el término que se utilizó en la lectura para hacernos reflexionar acerca de qué somos y cómo nos dejamos llevar por los demás.
    -Belinda Salamanca Carrasco

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  15. Debemos aprender a reconocer nuestras fallas, ser autocríticos aunque no es fácil y cuesta examinar los errores que cometemos pero sólo así obtendremos la misericordia de Dios, no es un camino fácil pero con oración podemos empezar a recorrer ese camino.

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