@jhcastelano
Para mi esposa Anita, para mi hija Anita, para mi madre Carmen, para mis hermanas, mis amigas y mis alumnas. Para mis lectoras. Para todas ellas..
Un maestro de la Facultad de
Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro convocó, a finales de 2001 a
los alumnos inscritos en el primer año de la carrera en Filosofía para grabar
un programa de radio en donde las voces de dichos estudiantes habrían de llevar
a los micrófonos las ideas de ciertos filósofos canónicos de la historia. Se
trataba de simular una conversación entre los grandes filósofos, aunque no
importaba si se representaban varones con voz de mujer. Recuerdo haber sido uno
de los dos varones que les dieron voz a los filósofos (o quizás el único). Yo
escogí a Marx. Fue mi decisión. Me sentía identificado con las causas de la
llamada “izquierda”, aunque más bien con su rebeldía. Tenía un poster grande de
la foto del Che con fondo rojo y contornos negros en mi empolvado estudio de
Jesús María, El Marqués, Qro. Estudio que también servía de mi recámara.
Pensaba entonces que la lucha del Sub Marcos y los neo zapatistas de Chiapas
era algo digno de seguir e impulsar. Pensaba también que la doctrina de Marx
podría darme la dicha de ver cómo se derrumbaban las estructuras opresoras.
Eran los tiempos de la búsqueda de identidad, como muchos jóvenes ahora, o como
las mismas mujeres que se manifiestan. Y di mi voz para un discurso muy conocido
entonces y muy propagado ahora también en las universidades: el de sentirse
víctimas y anhelar un cambio.
Luego comencé a dudar de esas
ideas. Hice un acto de reflexión y de análisis. Comenzó a parecerme sospechoso
el sectarismo y con mayor suspicacia la actitud belicosa y el gozo de poder
humillar al otro, al contrario. Luego vinieron los semestres en los que de
plano se estudia a Marx y más Marx y tuvimos el “lujo” de contar con el gurú
del marxismo en la facultad, el mayor representante y paladín de los grupos
vulnerables, los partidos chiquitos y los ambientes adoctrinados del marxismo.
No había nada que perder, sólo absorber como esponja el cúmulo de ideas
emanadas de “La ideología alemana”, “El manifiesto del partido comunista”, “El
capital”, etc. Todo el material lo conseguí con tal de analizar profundamente
las ideas del judío socialista. Y fue analizando y comentando “La ideología
alemana” como llegamos al tema de la emancipación del proletariado, a desmentir
las ideas de la estructura y la superestructura, la dialéctica, la lucha de
clases y la dominación cuando le hice la pregunta al profesor, específicamente
sobre la posibilidad de la dictadura del proletariado sobre qué pasaría o
pasará cuando la revolución triunfe en el mundo y se instaure el proletariado
en la cúspide y el dominio de los medios de producción, cuando la lucha triunfe
y el comunismo sea mundial, dónde quedarán los burgueses o las clases dominantes
que detentaren hasta entonces los medios de producción y el poder mundial, qué
pasaría con ellos, a dónde serían ubicados o qué se les haría. Y la respuesta
de mi profesor fue: “No lo sé ni debe importarnos”. Allí en ese momento terminé
de desencantarme de Marx. Descubrí lo que siempre tuve ante mis ojos: un muy
mezquino, vulgar y burdo sistema de dominación y de poder que se busca a través
del control ideológico de los adeptos. Su lucha es una farsa, una triquiñuela.
Ya nomás faltaba asomarme a la realidad de los gobiernos, países o Estados que
pretendieron imponer a fuego o coacción el comunismo: la pobreza, el desahucio
total del pueblo al que dicen defender y promover. Luego he leído posturas de
pretendidos eruditos que dicen que no es lo mismo el socialismo, el comunismo y
el marxismo. Será; pero no deja de ser un sistema que por paquete resulta muy
poco imbuido de caridad, de respeto y hasta de decencia.
Desde entonces dudo de todos
los movimientos multitudinarios que en turba se manifiestan anteponiendo la bandera
del victimismo. No dudo que haya causas que ameriten una lucha, una “sinergia”,
como le llaman en el argot industrializado. La filosofía de Ortega y Gasset,
especialmente con “La rebelión de las masas”, me terminó de rescatar de las
garras de la ideología—que no filosofía—marxista, luego las lecturas de un
Michel Henry, de un René Girard, del mismísimo Regis Debray, de Vicente Ramos
Centeno, de Miguel García-Baró, de Simone Weil, de Gabriel Marcel, de Jean-Luc
Nancy, de Miguel de Unamuno, de Carlos Valverde, de Juan Carlos Moreno Romo, de
Alain Finkielkraut, entre otros, me ayudaron también a comprender que en el
mundo son harto peligrosas las ideologías, que hacen falta ejercicios
verdaderamente filosóficos para poder mirar los acontecimientos y entender las
ideas en su justa dimensión, sin caer en fanatismos ni falacias.
Y más aún, pude leer
verdaderos guías espirituales como ahora San Buenaventura, San Agustín, San
Juan Pablo II, a Bendedicto XVI, a Paulo VI, a Juan Pablo I, a Carlo María
Martini, a Hans Urs Von Balthasar, entre otros, además de grandes santos para
comprender que ante cualquier movimiento, idea, deseo, impulso, por muy
multitudinario que sea, es menester anteponer un buen ejercicio de oración, una
buena dosis de diálogo y orientación a los más cercanos y, desde luego, un
impulso por dar el mejor testimonio. Y todavía más: anunciar sin miedo y
proclamar con nuestra fe la Buena Nueva que viene de Dios y la acción sanadora
y salvadora de nuestro redentor. Y no es fácil hacerlo en un mundo quebrado y
vacío. No lo es si el mundo se adhiere con mayor facilidad a la ideología de
moda o a la moda de las ideologías. No es fácil si las estratagemas del malo
son tan finas y tan convincentes hasta para las mentes más brillantes. Por eso
las cosas se revelan no a los sabios ni a los grandes, sino a los sencillos y a
los pequeños, porque de nada sirve una mente poderosa con un espíritu endeble y
raquítico. Sólo los espíritus que se nutren de la Palabra irrevocable del Señor
podrán saber a donde está el oriente en los tiempos más aciagos.
Y hoy no es tiempo de gritar
ni de dejarse llevar por el sentimiento, por la impotencia y hasta por la razón
próxima de una determinada necesidad ante una lacerante realidad. Es tiempo más
bien de hacer oración, de mediar, de controlar el discurso para que no se
transforme en palabras con veneno. Es tiempo de dejar la comodidad de nuestra
patria como Abrán (Gn. 12, 1-4 a) para ver lo que Dios nos quiere mostrar, que
es más o menos lo que San Pablo le explica a Timoteo (Tim 1, 8b-10), que tomar
parte de los trabajos del Evangelio es duro, que anunciar la Buena Nueva,
conlleva peligros, penas, que seguramente habrá que ir a contracorriente; pero
que se hará con las fuerzas que Dios nos da, porque así lo dispuso al darnos a
Jesucristo. Y en el Evangelio se presenta la manera como se nos da en el
testimonio de los apóstoles: con todo su esplendor y toda su gloria (Mt. 17,
1-9), pues la gloria de Dios es que el hombre se convierta y se salve, que el
hombre viva. No cabe, entonces, clamar para pedir sangre ni enmascarar con una
buena causa lo que podría traer detrás la violencia. Podemos optar por lo que
hizo Jesús, retirarse y orar, pues bien lo dice el Salmo 32:
Los ojos del Señor están
puestos en sus fieles,
en los que esperan en su
misericordia,
para librar sus vidas de la
muerte
y reanimarlos en tiempo de
hambre.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y
escudo.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
Pidamos que la misericordia de
Dios nos alcance a todos: a las mujeres que se manifiestan, a las que deciden
no hacerlo, a las mujeres que pretenden matar en el vientre a sus criaturas, a
las que se dejan envolver por ideologías, a las que oran y se entregan al Señor,
a la madre, la hermana, la hija, la amiga, la esposa; al varón que apoya el
movimiento de las mujeres, al que duda, al que, llevado por el mal camino, ha
sobajado, humillado, maltratado y a lo mejor hasta matado a las mujeres, a ese
que pague con cárcel o con penas severas; pero al fin y al cabo que se cumpla
la voluntad de Dios sobre él; al mozalbete que, desorientado, no sabe qué
postura tomar ante estos acontecimientos, al que depende de mamá o de otra
mujer, al que se forma y se educa, al que tendrá el deber de cuidar y ayudar a
la mujer. A todos que nos alcance la misericordia de Dios. Aun si son tiempos
aciagos, anunciemos la Buena Nueva como venga, como Dios nos permita hacerlo.
Esa es nuestra lucha.
Julián Hernández
Castelano
En audio. Opción 1:
Opción 2:

«La última herejía será optimista y eufórica “mesiánica”. El bolchevismo se incorporará, será integrado en ella.»
ResponderEliminarP.Leonardo Castellani, s.j.
Me parece interesante la idea de que son de alto peligro las ideologías que se presentan en la sociedad, pero siento que lo que se esta viviendo en la actualidad lo debemos llevar con gran responsabilidad, hay que respetar las diferentes formas de pensar. Para que se de una buena nueva se presentan diversas situaciones o problemáticas, y me parece que lo que se esta viviendo en la actualidad es una de ellas.
ResponderEliminar-Jovana Ixtlapale de Jesús.
El sistema de cada gobierno ya esta controlado en todo lo que nos rodea (educación, comunicación, gobierno, salud, etc), todo lo tienen calculado para que la sociedad no despierte y cuando una que otra ocasión lo hace, la evaden para que más gente no se sume a la causa. Respecto a lo que hoy sucedió y lo que posteriormente llegué a suceder, será de gran impacto por la variedad de ideología que existe en estos momentos. Solo cabe mencionar que cada persona debe ser fiel a lo que opine y lo que piense para que, así, no sea persuadida fácilmente.
ResponderEliminarDebemos prepararnos porque se aproximan tiempos muy fuertes.
---Melanie Tuxpan
Interesante lectura, creo que todos merecemos ser tratados de igual manera, lo que se vive hoy en día es una consecuencia del gran impacto que tienen las mujeres en el país. Creo que debemos respetar los distintos puntos de vista que suelen existir sobre algo, hay que ser fiel a lo que pensamos, debe de haber una libertad de expresión en la sociedad, aunque debemos ser responsables y a asumir consecuencias positivas o negativas.
ResponderEliminar-Chantal Martínez
Interesante, pues es verdad que cada sistema de gobierno es muy diferente, sin embargo nos enseña grandes cosas y nos da a conocer el cómo era la antigúedad y el ahora, las injusticias y todo lo que le rodea.
ResponderEliminarEs muy interesante conocer acerca de esto y ver el impacto que se tiene, así como la evolución.
-Arantza Jimena García Romero
Me pareció muy interesante la forma que dice que las ideologías son de alto peligro que se presentan en la sociedad, en mi opinión lo que se esta viviendo en la actualidad es algo de lo que debemos concientizarnos y respetar los puntos de vista de diferentes persona ya que no siempre estarán de acuerdo con nuestra postura.
ResponderEliminar-Aldo Ixtlapale-
es muy correcta la forma en que se expresa, lo felicitamos por este post.
ResponderEliminarkarla y nicolas
Este texto me pareció muy importante por las ideologías que implementa en este texto, lo que me pareció más importante es el peligro que presenta la sociedad hoy en día y más que nada que las personas no empiezan a concientizarse y lo deberían de empezar a hacer o nosotros vamos a acabar con la sociedad.
ResponderEliminar-Alejandra Moreno Mendoza-
Es una realidad muy cierta, actualmente se presentan muchos peligros en la sociedad y la forma de pensar de cada una de las personas involucrando al sistema de gobierno que de cierta forma nos manipula y controla, ahora es muy difícil que algo sea justo. Así que debemos abrir los ojos a diversas problemáticas que ocurren en nuestra sociedad.
ResponderEliminar-Alexa Cano Ayón-
Un post muy personal, con sus respectivas verdades. Un llamado a atender la lucha que nos corresponde, desde la postura que sea tomada, siempre con responsabilidad.
ResponderEliminarby Enya Mendoza Alejo
Uno de las experiencias aprende mucho, y claro está que despues de hechos vividos es como uno mismo observa y le da sentido a la vida, es como en este caso que usted después de estar en ese situación se pudo percatar que la sociedad de hoy en día esta en un peligro.
ResponderEliminarPor Dayanara Lima Nava
Es una excelente lectura pues muestra como es que las ideologías pueden ser de alto peligro, sin embargo tenemos que aprender a respetar las diferentes perspectivas que existen en la actualidad
ResponderEliminar-Daniela Carro Reyes
La mayoría pensaría que solo en esta época la sociedad es dominada por un sistema de gobierno ya que controlan las ideologías pero esto es un claro ejemplo que siempre se ha controlado la forma de pensar de los demás, la diferencia es que en la actualidad ya se manifiestan y dan a conocer sus ideas sin que les importe las consecuencias.
ResponderEliminar-Ana Paola Meneses-
Las ideologías presentan un gran riesgo en esta sociedad, pero debemos de respetar las diferentes formas de pensar.
ResponderEliminarEs interesante saber las diferentes posturas que se tienen de las ideologías, pero es importante que nosotros como jóvenes no nos dejemos guiar a ciegas de una y sepamos que es lo mejor para nosotros.
ResponderEliminar-Odette Solís Martínez
Me parece muy interesante porque actualmente podemos ver todos los peligros en nuestra sociedad y lo que nos corresponde es aprender a respetar las diversas ideologías que existen en este tiempo.
ResponderEliminarFabiola Betsabé Anaya Andrade.
Me parece interesante la idea de que son de alto peligro las ideologías que se presentan en la sociedad, pero siento que lo que se esta viviendo en la actualidad lo debemos llevar con gran responsabilidad
ResponderEliminar-Belinda Salamanca Carrasco
Me parece muy interesante y ciertamente yo opino que todos somos diferentes pero debemos ser tratados de igual manera y concuerdo en que las ideologías que pueden plantearse pueden traer graves consecuencias.
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