Ahora que la pandemia nos ha
obligado a confinarnos, la cuestión educativa ha tomado diversas caras. Ha sido
necesario implementar las clases a distancia o dejar actividades por uno o por
otro medio. Hay instituciones que tienen sus plataformas propias y por ello no
padecen la carestía o la imposibilidad de controlar el suministro de los
contenidos. Hay otras que pueden implementar las herramientas que están en el
mercado de los medios de comunicación gracias al Internet, lo cual implica y tiene
su buena dosis de colaboración por los padres de familia al tener éstos la capacidad
para proporcionar a sus hijos los medios acordes a las herramientas propuestas.
Habrá, en cambio, escuelas del orden público y de educación básica que no
cuentan con dichas posibilidades y tal vez ni siquiera con los contenidos en
televisión abierta que el gobierno ofrece, se pueda llegar a los alumnos de
bajos recursos. Para quienes pueden echar mano de las herramientas tecnológicas
de la información está resultando en muchos casos un terreno nuevo de
exploración. Ya habrán notado la dificultad y la necesidad de dominar más de
una modalidad de enseñanza a la distancia. Ya estarán sintiendo también la
necesidad de replantear contenidos y meditar bien sobre lo que se tiene que decir.
La reflexión sobre los contenidos ha dado un vuelco para quienes pretender
hacer bien el trabajo con lo que se tiene o se puede.
También vemos, con el
patrocinio de las redes de comunicación, cómo surgen un sinnúmero de mensajes
de toda índole sobre lo que estamos viviendo. No faltan los expertos
improvisados, las fuentes sin verificar, las notas sensacionalistas, las suspicacias
y hasta los motivos para comunicarse con las masas lo más creativamente
posible. Todo eso nos puede hacer correr el riesgo de que el tiempo se estreche
y no veamos las ventajas que nos trae el encierro a fortiori.
Los fariseos que pretendían
echar mano de Jesús quedaban fascinados, como nos lo indica el Evangelio de
Juan: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre» (Jn 7, 46), decían. Habrían
quedado maravillados por la elocuencia de Jesús; pero quizás más por la
profundidad y porque su palabra llegaba al corazón como nunca nadie antes.
Jesús es el verdadero maestro. No hay nadie, ni el más creativo profesor con
plataformas, emisiones, actividades lúdicas, entretenidas y novedosas; no hay
profesor universitario con todas las herramientas a su disposición; no hay
filósofo de ocasión que enseñe e interprete con maestría lo que estamos
viviendo; no hay analista económico, político, sanitario, sociólogo que pueda
estar a la altura de Jesús. Por eso el hecho de que los sacerdotes estén
llevando sus predicaciones a través de los medios de comunicación, nos ofrece
la oportunidad de escuchar al verdadero maestro, quien bajo estas circunstancias
nos está llamando ahora en nuestro corazón.
No hay pandemia o tribulación que esté por encima de nosotros, si nuestra oración es sincera, si reconocemos al verdadero maestro, pues como el Salmo7 canta hoy: «mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón». Si nuestro corazón carece de esa rectitud, más nos vale comenzar a enderezarlo y enderezar nuestra senda, pues sólo así podremos atender y aprender del verdadero maestro y gozar de su salvación, aún en tiempos de ignominia como éste.
JHC
El texto es de suma importancia ya que habla sobre las medidas que se están implementando para las escuelas, pero también dice que Jesús es el verdadero maestro y que no hay ninguna persona que esté a la altura de él.
ResponderEliminar-Fabiola Betsabé Anaya Andrade.
Es verdad, todo lo que se está empleando en todas las actividades humanas es algo que nos ayudará a frenar esta pandemia, pero sería bueno darnos cuenta de que NADA ni NADIE está ni a los talones de lo que Jesús hizo, hace y haría por nosotros.
ResponderEliminar-Arantza Jimena García Romero
Usted menciona que nadie será tan grande como Jesús lo fue, que nadie va a hablar como el lo hizo, y estoy de acuerdo, cada quien es diferente y no serí a justo comparar a nadie.
ResponderEliminarby ENYA MENDOZA ALEJO
Dios siempre sera un gran maestro y nunca nadie se puede comparar con él porque ante todo nadie le llegaría a talones, porque nadie es capaz de hacer todo lo que el hizo, hace y seguirá haciendo por nosotros. Porque como el no hay otro igual.
ResponderEliminarJesús es el gran maestro, ya que a partir de él la humanidad conoció el poder del señor y comenzó a seguirlo, así que si queremos conocer a Dios hay que seguir a Cristo, es un gran ejemplo y no hay nada ni nadie que se compare ante su grandeza.
ResponderEliminarA pesar de la pandemia que se presenta actualmente y de las resticciones humanas ante las actividades cotidianas y sus alternativas es un llamado que debemos obedecer, pero sobre todo reconocer al gran maestro y tener fé, pues no hay cosa que esté encima de la misericordia del señor.
-Alexa Cano Ayón-
Este texto habla sobre las medidas que se están implementando para las escuelas, pero también dice que Jesús es el verdadero maestro y nadie esta mas que el.
ResponderEliminar-Belinda Salamanca Carrasco
Este texto nos habla acerca de lo grande que es Jesús y que nadie es capaz de hacer todo lo que hizo y hace por todos nosotros.
ResponderEliminar-Aldo Ixtlapale-
El sentido que le doy a esta lectura es que somos afortunados los que podemos acceder a todo lo necesario para seguir aprendiendo pero no todos lo tienen sin embargo lo que podemos hacer es hacer oraciones sinceras para que todo esto termine.
ResponderEliminarCAROLINA TORRES HUERTA.
Es un texto que habla acerca de lo que estamos viviendo,las clases en línea y las problemáticas que surgen de esto tales como la falta de recursos que hacen posible continuar con los estudios,las diferentes noticias y demás cosas que podemos encontrar en los medios de comunicación y el cómo tenemos que reconocer a Dios verdaderamente para así lograr que este problema termine.
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