@jhcastelano
“¿Por qué tenía que pasar todo
esto?” No falta quien se lo pregunte. La duda manifiesta procede de la incertidumbre
y de la lluvia de información sobre el asunto del virus y la pandemia que
aqueja —al menos así nos lo hacen ver— a buena parte del mundo. Cualquier
ángulo asumido para ver desde ahí toda esta suerte de desorden se ve
influenciado por el cúmulo de posturas de expertos y analistas, por parientes y
vecinos, por conocidos y extraños que desde sus trincheras opinan mucho y asumiendo
todo tipo de posicionamientos. La realidad es que, si nos da por creer a pie
juntillas lo que nos dicen, vivimos confinados y asomándonos furtivamente para
proveernos de lo que podemos para paliar este aislamiento. Y vemos las calles
con gente que vive al día y que busca seguir con su vida relativamente normal.
Y habrá poco a poco destapándose otra realidad: la de la nueva configuración y
el acomodo de esas estructuras de poder en el mundo.
Este día será histórico.
Allende la posteridad se hablará de él como el día en el que el Papa Francisco
realizó una muy solemne celebración… en la soledad, en una plaza de San Pedro
casi totalmente vacía, apenas con un puñado de personas que más bien formaban
parte de la logística de la celebración, desde los liturgos hasta los
encargados de las cámaras y los aparatos para hacer posible una transmisión
vista desde lo lejos por la TV o el Internet. Ahí se pudo observar a media luz
el vestido resplandeciente y blanco del Papa, caminando él con un paso
acompasado y a la vez desigual. Por algo cojea y se nota mucho; pero lo que más
estuvo en boga fue la expectativa por al menos cuatro aspectos de esta
celebración.
El primero era la espera de la
bendición solemne llamada “urbi et orbi”, del lugar para el mundo entero, al
ser fechada y pactada de manera extraordinaria ante la realidad y la amenaza
del coronavirus. Por lo regular esta bendición la concede exclusivamente en
Navidad y en Pascua; pero decidió hacerlo ahora ante esta indecible situación. Y
se dio como se esperaba: solemne, única, profunda y conmovedora.
El segundo rasgo era el del
mensaje. En simbiosis y perfecta amalgama con el momento de la bendición, el
Papa dirigió un sentido mensaje clamando a Dios que despierte, como lo hicieron
los discípulos, según el Evangelio de San Marcos, cuando en la barca los azotó
la tempestad y tuvieron que despertar a Jesús para que calmara la tormenta con
su poder, con su palabra, porque a Él le obedecen los elementos. También
resaltó la crítica del sinsentido en nuestras prioridades cotidianas, alejados
de Dios y ensimismados en metas a veces plagadas de mezquindad y de individualismo.
El Papa pone el ejemplo para que podamos enfocarnos en lo estrictamente
necesario, en la fe que debemos tener y en la elección de nuestras prioridades.
El tercer aspecto del que se
guardaba expectativa fue el del gesto papal de orar a los pies del Cristo de
San Marcelo, imagen de Jesús crucificado a la que se le atribuye el milagro de
haber detenido la peste que azotó Roma en 1522; así como el rezo ante la imagen
de la Virgen de la Salud del pueblo romano. Desde antaño y ahora se nos pide
como cristianos que nuestras oraciones sean para pedir la intercesión y el
milagro y que sólo el poder de Dios podrá detener la amenaza que se cierne
sobre el mundo. Y no es por el número de muertes, sino por la indefensión y el
sentimiento de impotencia que se tiene ante un ataque de estas dimensiones.
Ya hemos visto el cierre de
los templos y de los servicios religiosos presenciales; pero también hemos
visto el renacer de una esperanza fundada en los medios de los cuales podemos
echar mano para cultivar nuestra espiritualidad. Ese era el otro aspecto
esperado: la presencia a lo lejos, esta vez sí efectiva y no banal, pues se
impartió la bendición para alcanzar una indulgencia plenaria, lo cual significa
que, si por mala fortuna o por voluntad de Dios alguien llega a perecer por causa
de la pandemia, ya recibió la absolución con la bendición del Papa. En este
caso para eso sirve la indulgencia plenaria; pero no sólo es para eso, pues también
con ella se alcanza la Gracia de Dios en esta cuarentena que coincide con la
Cuaresma.
Nos hemos hecho muchos ídolos,
como veíamos en las lecturas pasadas; pero también nos dejamos llevar por la
violencia mimética y, sin advertirlo, hemos caído en una actitud de contubernio
contra todo lo bueno de la vida. Así, solemos despreciar las acciones y el
proceder de los que son justos. Aborrecemos esa actitud recta y planeamos en
secreto, con nuestras inmundicias, nuestras omisiones o hasta nuestras
mezquindades, el fin de lo que es bueno. Las estructuras se manchan con nuestra
incapacidad por procurar el bien cuando nos desviamos con la idolatría de
tantas cosas. Y hoy venimos a darnos cuenta, como lo dice el Papa, que siempre hay
cosas que no son necesarias y otras que nos acercan a Dios y no las valoramos.
Por eso este tiempo de verdadera Cuaresma en cuarentena es la oportunidad para
rescatar todo eso. Ojalá no perdamos esa oportunidad para cultivar nuestro
espíritu con unas adecuadas reflexiones, con la oración y nuestra intención de
darnos para los demás.
Sólo así podremos aspirar a
entender, captar o participar de algo que nos rebasa, pero que con la fe
sabemos que estaremos ahí y son los misterios de Dios. Sólo así, aunque no
tengamos la respuesta del por qué está pasando todo esto, sí podremos ver la oportunidad
de reconocer a Dios, en lo que hemos podido identificar de nuestras vidas, en
nuestro encierro, en la cuarentena, incluso en el miedo; en la compañía de los
más cercanos a nosotros, en la reconfiguración de nuestras prioridades y, sobre
todo, en la gloria de Dios que se manifestará al final y por encima de todo
esto.
JHC
27 de marzo, día de
la encomienda, año de la Gracia de Nuestro Señor, 2020
Santa Ana
Chiautempan, Tlaxcala

Éste texto me ha dejado sin palabras porque nos explica la razón de la oración que hizo el papa Francisco y las fases que tuvo, yo vi la celebración transmitida pero la verdad no sabía muy bien la causa de esta y los aspectos que conlleva pero este texto me hizo entender lo que ví y de igual forma me hizo recapacitar sobre que en este tiempo que estamos viviendo que es una cuarentena debemos reconocer a Dios y encomendarnos a él para que esto pronto acabe.
ResponderEliminar-Fabiola Betsabé Anaya Andrade.
Me parece un gran texto, es verdad que pensamos y cuestionamos el ahora, sin embargo, sería bueno reconocer que Dios a pesar de todo, está con nosotros, y si, es importante y es nuestra obligación cuidarnos de manera física, pero también sería bueno de manera espiritual y para encontrarnos con Dios en estos tiempos tan difíciles.
ResponderEliminar-Arantza Jimena García Romero
Hay veces en las que pensamos que el Señor no está con nosotros, cuando en realidad no nos damos cuenta que Jesús siempre esta presente con nosotros en todo momento, a su forma por supuesto, solo hay que tener la suficiente esperanza para creerlo y verlo. Como se nos invita en este texto.
ResponderEliminarby ENYA MENDOZA ALEJO
Nos habla sobre el acto solemne que realizo el Papa, lo hizo como una acto especial por la pandemia que estamos pasando y la realizo para dar la indulgencia plenaria tanto por la pandemia como por el tiempo de Cuaresma.
ResponderEliminarMe parece un gran texto, es verdad que pensamos y cuestionamos el ahora, sin embargo, debemos tomar conciencia de esto, cuidarnos en estos tiempos.
ResponderEliminar-Belinda Salamanca Carrasco
Un texto muy interesanta ya que nos dice acerca de la oración que ha ofrecido el papa y cuales fueron sus fases de esta misma.
ResponderEliminar_Aldo Ixtlapale-
Es muy cierto que siempre nos preguntamos por qué de los sucedido generando dudas e incertidumbre, pero yo considero que hay que hacer algo para controlar la situación en esta pandemia, comenzando por pequeñas acciones, el Señor nos pone a prueba y sabemos que podemos contar con él.
ResponderEliminar-Alexa Cano Ayón-
M e parece que la idea que tiene es muy cierta ya que casi todo el tiempo nos preguntamos "por qué",ya que nos genera preocupación e incertidumbre .
ResponderEliminarRespecto a la oración del papa,me parece muy interesante ya que vi la transmisión pero ahora comprendo mejor los significados de esta.