domingo, 22 de marzo de 2020

Mirar al corazón

@jhcastelano




«No te dejes llevar por su gran altura, ni por su mucha fuerza, porque los ojos de los hombres miran las apariencias; pero los ojos de Dios miran al corazón», dice la escritura en el primer libro de Samuel (16, 7). El profeta Samuel iba a ungir al nuevo rey de Israel, llevó su cuerno con aceite y se aprestaba para hacer un sacrificio ritual con Jesé y sus hijos, así que era cuestión de ver a los hijos de éste; pero ninguno de los presentados era el elegido, ni el más grande, fuerte y bien parecido; tal vez ni siquiera el que parecía más inteligente, sino el más pequeño, el que no había sido tomado en cuenta por pequeño y porque era el pastor y no estaba presente y, sin embargo, Samuel supo ver más allá de las apariencias.

“Las apariencias engañan”, dice un dicho muy común. A veces pensamos de un acontecimiento algo y resulta otra cosa. A veces de alguien creemos algo y no resulta veraz y aplicamos así el dicho. No siempre resulta lo que uno cree con lo que se ve. Un filme de 2014, Draft Day, traducida en español como “Decisión final”, ahí un manager, representado por Kevin Costner, tiene ante sí la encomienda de elegir al jugador emanado del futbol americano colegial que mejor convenga al equipo de los Browns, como todos los demás equipos; lo haría en séptimo turno; pero le proponen un trato para elegir en primer lugar, es decir, le abren la posibilidad de elegir al mejor de todo el futbol colegial a cambio de sus primeros turnos de los tres próximos años. Toma la negociación porque, presionado por el dueño del equipo, su staff, su propia madre y la historia necesitada de triunfos de su ciudad, así que se esperaba que eligiera al quarterback estrella del futbol colegial. Manda a investigar al joven y encuentra algo raro: cierto que era una estrella, un jugadorazo; pero había algo que, de su interior, de su persona, no le convencía al manager. En cambio, había un par de jugadores con formas de ser un poco más idóneas, uno de ellos, esperando que, por haber sido su padre jugador de aquel equipo, esperaba su oportunidad con ellos y otro, defensivo, dedicado joven que mantenía a sus sobrinos porque su hermana había fallecido de cáncer, era a quien en realidad el manager admiraba. Por fin llegó el momento de decidir y escogió a este último para sorpresa de todos y cuando lo hizo provocó toda clase de suspicacias respecto del primero, luego el mismo manager supo negociar para sacar partido de la situación y de la confusión. Cuando defendió su decisión, dejó en claro que, no sólo se trataba de mirar los datos externos, sino incluso aquellos no tan visibles: los del corazón.

En el ámbito educativo hemos llegado a encontrar en repetidas ocasiones algunos casos de alumnos o alumnas que muestran ciertas actitudes de cierta normalidad; pero suelen esconder a veces tremendas heridas que no se ven; también hay quienes, detrás de actitudes anómalas, suelen tener extraordinarias dotes de sencillez, de nobleza y de bondad. Es preciso saber mirar más allá de lo que a simple vista nos aparece. En el ámbito de la educación, para poder trabajar con los alumnos es necesario saber mirar su corazón.

También en otros ámbitos de la vida humana suele pasar así: nos dejamos llevar por las apariencias. Somos tan poco observadores y muy propensos a los prejuicios. Nos adelantamos a creer algo erróneo de las personas cuando debemos pedir a Dios su inspiración para saber discernir.

Con los acontecimientos nos pasa lo mismo: nuestras cargas preconcebidas de lo que siempre hemos creído o lo que a primera vista nos presenta nuestra mente, nos obnubila y no obstaculiza la capacidad para hurgar un poco más con nuestras facultades intelectivas. No basta documentarse para saber algo a profundidad, sino saber discernir esa información. A veces el exceso de información nos abruma y no nos deja ver el panorama. Los árboles no dejan ver el bosque, como cunde la expresión en los ámbitos intelectuales desde hace varios siglos.

La única manera como podremos darnos cuenta de las obras de las tinieblas es porque necesitamos la luz; pero también necesitamos curar nuestras cegueras para darnos cuenta de lo evidente, para poder mirar las entrañas, el corazón, la médula de las personas y de los acontecimientos. Esa luz y esa curación de nuestra ceguera la da Jesús, como lo demuestra en el Evangelio de San Juan, cuando cura al ciego de nacimiento. Sus detractores, los maestros de la ley, que se quedan en la interpretación de la misma en lo concerniente a lo externo, al simple y llano cumplimiento de lo externo, sin mirar la entraña de la necesidad concreta de las personas, actitud indolente e insensible, distante de la verdadera misericordia que de Dios procede y Jesús nos enseña con todos sus gestos y palabras.

Hoy más que nunca, lejos de buscar culpables por la pandemia, de acusar el exacerbado capitalismo, de buscar conspiraciones para adueñarse del mundo, de señalar anomalías en el manejo de la crisis de salud o en la falta de medidas eficaces, nos falta unirnos en la oración, vivir una cuaresma con la mayor dosis de meditación, de sacrificio y de concentrarnos en lo esencial. Pidamos a Jesús que nos abra los ojos, que elimine nuestra ceguera y que mire a nuestro corazón para que nosotros podamos ver el corazón del hermano.

JHC

En audio. Opción 1:
 

Opción 2:


10 comentarios:

  1. La importancia de no tener competencia entre nadie, de no ser personas egoístas y alumnos/ personas que busquen ridiculizar a otras por sus acciones de ver quien es mejor que otro, a eso nos invita Jesús, quiere que veamos más allá a las personas, a ver el corazón y sacar lo positivo de cada individuo con el que nos rodeamos.
    -Arantza Jimena García Romero

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  2. En el mundo existen corazones buenos que apesar de haber sufrido o de no haberlo pasado, lo son. Cuando conocemos a una persona nos interesa sus gustos, su físico o incluso nos llama la atención que tan bien viste, pero nos cuesta ver las intenciones que tiene o el "tipo de corazón" que posee.
    Considero que al conocer a alguien, debemos analizar de poco en poco todo sobre esa persona, para determinar como es su corazón y espiritualidad. Específicamente esta lectura me recordó a la frase del libro "El Principito": "Lo esencial es invisible ante los ojos"
    ---Melanie Tuxpan

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  3. Debemos de aprender a observar y analizar las situaciones que se nos presenta, debemos de aprender a discernir la información, ser hábiles para ver mas a fondo a las personas porque muchísimas veces no sabes lo que traen en el fondo.

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  4. En esta lectura principalmente lo que nos quiere dar a entender es que en varias ocasiones nos dejamos llevar por las apariencias de las personas, sin tomar en cuenta su personalidad o corazón. Debemos adquirir una perspectiva distinta al momento de juzgar a una persona, ya que en su interior puede llegar a ser mucho mejor que otra que solo lo aparenta.
    -Odette Solís Martínez

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  5. Una vez más se nos invita a ver más que lo que podemos al alcance de los ojos y con justa razón, debemos de ser personas con un sentido de crítica y de persepción en el momento de desifrar a alguien y por supuesto siempre viendo en el interior y de la mejor manera realzando sus virtudes.
    by ENYA MENDOZA ALEJO

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  6. Es muy cierta la frase "las apariencias engañan" porque muchas veces nos dejamos llevar por el aspecto y no vemos más allá de eso,no nos fijamos en su corazón, debemos de darnos la oportunidad de ver más allá y conocer más de ellos y de esta manera nos podemos dar cuenta de su interior es mucho mejor que ver a alguien nada más por su apariencia.
    Fabiola Betsabé Anaya Andrade.

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  7. Muchas de las veces nos dejamos engañar por la apariencia de las personas sin tomar el tiempo para conocerlas de saber como son y estar bien tanto con ellos como nosotros.
    -Belinda Salamanca Carrasco

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  8. Este texto nos habla acerca de las apariencias, que en la mayoría de los casos al conocer a alguien nos formamos una idea de esa persona que en la mayoría de los casos es errónea, ya que solo nos fijamos en lo exterior. -Aldo Ixtlapale

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  9. En ocasiones juzgamos por la apariencia de los demás, nos dejamos llevar por cómo se ven exteriormente, pero lo que importa es el corazón tal como nos ve en Dios, lo que está en nuestro interior es lo que nos hace ser quienes somos. Cuando realmente conocemos a la persona no siempre es lo que pensamos es muy cierto el dicho de "las apariencias engañan".
    -Alexa Cano Ayón-

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  10. Me agradó mucho el texto,ciertamente nos dejamos llevar por las apariencias,ciertas acciones o cosas que oímos de los demás,sin saber en realidad cómo se sienten,por lo que pasan o han pasado y su corazón.
    Hay que encontrar lo mejor de cada persona y ver más allá de las apariencias.

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