@jhcastelano
Mucho se ha comentado acerca
de la próxima manifestación, paro y protesta convocada para el nueve de marzo.
Se han llenado artículos, posts y un sinnúmero de comentarios y posturas en las
redes sociales. La efervescencia suscita todo tipo de posturas. No llega aún el
día y ya hay mucho desgaste, mucha paja, mucha grilla y no poca sustancia.
La gran mayoría de las mujeres
que se expresa lo hace a favor del paro y la marcha. Los llamados colectivos se
aprestan para hacer suyo el reclamo. No faltan razones para indignarse por las
vejaciones y las muertes brutales de tantas mujeres, no sólo de ahora, sino de
mucho tiempo atrás.
No han faltado las posturas
políticas en medio de todo esto, denostándose, acusándose, señalándose y
confrontándose. No han faltado tampoco las posturas hasta en las entrañas de la
religión. Por un lado, hay quienes, aduciendo el talante cristiano, impulsan y
apoyan la idea de la manifestación y, por el contrario, cristianos que rechazan
la marcha al menos por considerar que detrás está el movimiento abortista y la
no menos suspicaz mano de las oenegés auspiciadas por organizaciones como la
Open Society, del magnate George Soros, abierto promotor del aborto en el mundo
y otra serie de acciones a contracorriente de lo que se promueve desde la vida
eclesial.
Todos los reclamos que puedan
hacer las mujeres para protestar por la muerte de aquellas que han caído por la
absurda y abominable mano de algunos o muchos varones, no carecen de justa
motivación. Para muchas de ellas el problema está en lo que llaman un sistema
heteropatriarcal dominante que es menester socavar para instaurar por lo menos
el llamado “empoderamiento de la mujer”, que en formas más ligeras se le llama
“perspectiva de género”.
Tampoco han faltado los
eruditos intelectuales que se aprestan a defender la postura de las mujeres,
acusando directamente a lo que, como varones, hemos hecho mal. Todo lo
resuelven diagnosticando eso mismo que arguyen las anti patriarcales, señalando
la no menos nociva actitud o corriente de pensamiento que es el machismo. En
ese sentido nos conformamos con la explicación de que es algo “cultural” y que
lo que debe cambiar es la educación y la visión que se tiene sobre la mujer
desde casa. Desde luego en ese proceso es condenable, a juicio de tremendos
bloques de la población, sean las mujeres o los intelectuales hombres y
mujeres, es condenable lo hecho históricamente por la Iglesia. No les falta
ignorancia al respecto, pero ese no será en esta ocasión un punto de nuestro
tratamiento.
Los expertos en temas de leyes
y seguridad afirman que todo el meollo del asunto se encuentra en la impunidad,
pues al no haber castigo ejemplar para aquellos varones que asesinan, violan o
maltratan a las mujeres, cualquiera se siente con la libertad de seguir la
espiral de violencia. Aunado a ello tenemos la poca voluntad de las autoridades
y hasta la abierta postura de no perseguir, de asemejar la práctica de un
Estado benevolente que, deseando parecer “humanista” (sic) deviene en blandengue,
omiso e ineficiente.
También es justo enumerar la
ambigüedad con la que se procede respecto de estos temas por parte de la
jerarquía de la Iglesia, pues al menos en su mensaje oficial por parte de la
CEM se limitan a expresar el apoyo a la libertad de las mujeres para
manifestarse y reclamar sus derechos. No sabemos si habrá líneas pastorales
para atender esta situación de emergencia en la que muchas han sido víctimas.
Y no podía ser más
controversial la lectura del Génesis que en el primer domingo de Cuaresma se
expone, porque es el pasaje célebre de la caída en el jardín del Edén con
nuestros primeros padres, pues ahí se narra cómo fue a la mujer a la que sedujo
la serpiente para que probara el fruto del árbol prohibido. Las
interpretaciones al respecto sobreabundan; pero una muy simple es la de
atribuir al talante de la mujer la propensión a la caída frente a quien
representa el demonio.
El problema no es la mujer,
sino el demonio. Eso no lo podemos entender si nos reducimos a buscar a quien acusar
de nuestras debilidades. Tampoco lo podrán entender quienes promueven la agenda
del empoderamiento de la mujer, que no es otra cosa que un mecanismo, uno más,
de la llamada violencia mimética.
Por su parte, San Pablo a los
romanos les explica que fue por el hombre Adán, tal vez por su debilidad, que
entró el pecado en el mundo. No se atreve a acusar a la mujer, quizá porque
entendía el mecanismo violento; pero le sirve para aludir a que fue otro varón,
Jesús, por quien vino la salvación y la liberación del pecado.
Luego nos aparece en la
liturgia de hoy el pasaje evangélico de Mateo en el que se consignan las
tentaciones. Y ya aparece la solución al dilema, pues es Satán quien quiere
someter a Jesús y se encuentra con un poder que nos revela lo que toda la
biblia, desde el Antiguo Testamento se esfuerza por enseñarnos: que no hay
ciclo de violencia mimética que no sea desenmascarado, exhibido y desarmado por
la Gracia Divina. Jesús mismo rompe con su muerte y con su resurrección ese
ciclo, ese círculo, esa espiral.
Desde entonces todo mecanismo
violento que no espera y no lleva el elemento de salvación por el cual Cristo
rompe esas cadenas, estará condenado a vivir y repetir incesantemente la
espiral de violencia. Y siempre que se suscitan estos desórdenes, vuelve Satán
a someter lo que no está imbuido por la presencia de Cristo. Sin Jesús estamos
desprovistos de la solución para hacerle frente al Acusador, al padre de la
mentira, al príncipe de este mundo.
René Girard, en su obra por
demás importante e impactante “Veo a Satán caer como el relámpago”, nos
describe el papel de Satán en este mecanismo que nos amenaza:
El camino al que Satán nos
lanza es ancho y fácil, la gran autopista de la crisis mimética. Mas hete aquí
que, de pronto, entre nosotros y el objeto de nuestro deseo surge un obstáculo
inesperado y, misterio entre los misterios, cuando pensábamos haberlo dejado
muy atrás, ese mismo Satán, o uno de sus secuaces, nos corta el camino. Es la
primera de sus numerosas metamorfosis: el seductor inicial se transforma
rápidamente en un repelente adversario, un obstáculo más serio que todas las
prohibiciones aún no transgredidas.
Puesto que desea lo mismo
que nos empuja a desear, nuestro modelo se opone a nuestro deseo. Así pues, más
allá de las transgresiones se alza un obstáculo más coriáceo que todas las
prohibiciones, aunque al principio oculto bajo la protección que éstas procuran
mientras son respetadas. Las grandes crisis desembocan en el verdadero misterio
de Satán, en su más extraño poder, el de autoexpulsarse y traer de nuevo el
orden a las comunidades humanas.
El Satán expulsado es el
que fomenta y exaspera las rivalidades miméticas hasta el punto de transformar
la comunidad en una hoguera de escándalos. Y el Satán que expulsa es esa misma
hoguera una vez alcanzado el punto de incandescencia suficiente para desencadenar
el mecanismo victimario. Para impedir la destrucción de su reino, Satán hace de
su propio desorden, en el momento de su paroxismo, un medio de expulsarse a sí
mismo. Satán puede restaurar el suficiente orden en el mundo para prevenir la
destrucción total de su bien sin tener que privarse durante demasiado tiempo de
su pasatiempo favorito: sembrar el desorden, la violencia y el infortunio entre
sus súbditos. El suplicio transforma a la masa amenazadora en un público de
teatro antiguo o de cine moderno. Una vez saciados de esa violencia que
Aristóteles califica de catártica, sea real o imaginaria, los espectadores
vuelven apaciblemente a su casa para dormir el sueño de los justos.
Para Girard el mecanismo es
develado para minarlo desde la acción salvadora de Cristo. Toda violencia es
mimética y se acaba con el triunfo de la cruz.
Todo movimiento que no se
nutre de la presencia de Cristo, que no busca imitarlo, sino que se entrega a
los avatares de la violencia mimética, aun cuando se disfrace de buenas
intenciones para poder sobreponerse e instaurar un nuevo orden a costa del
sometimiento de lo que considera ajeno, abominable, detestable y digno de
morir, así sea por la vía violenta, lo que está propiciando es otra vuelta del
ciclo, otra vuelta de Satán. Por eso resulta sospechoso y nos debe llamar o mover a la oración
para que Satán no vuelva para hacernos caer otra vez, pues amenaza de peor
manera a la mujer en nuestros días.
Parece que Satán sigue
empeñado en engañar a la mujer. Tal vez una más de sus estratagemas esté en
otorgarle la falsa ilusión de la emancipación o el llamado empoderamiento.
Baste ver esa suerte de “liberación” que incluye la facultad y hasta el
patrocinio con recursos públicos que reclaman para poder matar a los más
indefensos en sus propios vientres, por ejemplo. Cuidar y promover a la mujer
es cuidar la fuente de la vida y romper el ciclo de la violencia mimética por
el cual están pereciendo de la peor manera, desde el vientre y luego ya con
tantos eventos de exterminio para ellas. Romper ese ciclo implica no alargarlo
clamando por la sangre… ni siquiera la de sus agresores, pues de otra manera no
es más que otra vuelta del mecanismo. Otra vuelta de Satán.
Muy bien nos podría resultar acercarnos
al que rompe con su Pascua ese ciclo desde el suplicio de la cruz hasta la
eternidad y de paso rescatar todos los buenos ejemplos que en la biblia nos
hablan de la grandeza de la mujer, pues lo consigna con abundancia y nos lorecuerdan grandes predicadores como Fray Nelson Medina O.P. en la actualidad.
JHC
En audio: Opción 2:

El texto me pareció interesante puesto que habla de que tal vez para satan una más de sus estratagemas ideas esté en otorgarle la falsa ilusión a la mujer de la emancipación o el llamado empoderamiento.
ResponderEliminar- Belinda Salamanca Carrasco
Es muy interesante este texto, nos habla de las formas en las que un satán o alguien malo daña las ideologías, mancha y cambia lo que es la mujer.
ResponderEliminarPienso que fue un texto muy realista y completo para hacernos entender muchos aspectos importantes que no siempre recordamos.
-Arantza Jimena García Romero
El texto es muy interesante, ya que menciona las diferentes perspectivas de las problemáticas actuales, además habla de como es que Satán causa un desorden
ResponderEliminar-Daniela Carro R.
Nos menciona un poco sobre las problemáticas que actualmente estamos pasando, pero de acuerdo a diferentes ángulos de vista o perspectivas. El mal, se ve reflejado en muchas cosas de nuestra vida cotidiana, como recomendación considero importante el poder determinar en que situaciones se puede llegar a presentar y como saber actuar ante eso. Saber ser inteligentes en todos los aspectos
ResponderEliminar---Melanie Tuxpan
Me resulta interesante el texto pues muestra que satan como otra de sus estrategias ilusiona a la mujer con la emancipación o empoderamiento femenino.
ResponderEliminar-Ian Vázquez Romano
La lectura nos habla sobre la manifestación de las mujeres en lucha para obtener equidad y el paro del 9 de Marzo; en donde se involucra satanás como una barrera para expresar la ideología de la mujer. Nos hace ver diversos puntos de vista que tienen las personas de acuerdo a las manifestaciones que vienen desde hace bastante tiempo atrás y la forma en la que se protesta.
ResponderEliminar-Alexa Cano Ayón-
Este texto me parece muy importante ya que habla acerca de las ideologías que vamos teniendo hoy en día, ideologías tanto buenas como malas según lo veamos y más que nada habla acerca de que las personas al momento de decir algo pueden malinterpretar las cosas así como un tipo de teléfono descompuesto, siento que este texto nos ayuda a reflexionar acerca de las problemáticas que actualmente está viviendo la sociedad y las diferentes ideologías que posee cada persona.
ResponderEliminar-Alejandra Moreno Mendoza-
Este texto es interesante porque habla del empoderamiento de la mujer donde se ve involucrado Satanás como una forma de impedir la expresión de la mujer en la sociedad. Este tema es muy realista porque aborda temas que podemos visualizar en la sociedad.
ResponderEliminar-Fabiola Betsabé Anaya Andrade.
Este post me hace ver el tema del feminismo desde una perspectiva muy diferente, sin embargo me surgio una duda ¿usted suguiere que el empoderamiento de la mujer no es sin más que un producto de la violecia mimética y del demonio?
ResponderEliminarby ENYA MENDOZA
Es un texto interesante ya que te hace reflexionar acerca de todos estos cambios que ha tenido la sociedad, en este caso es la mujer y como se ha manifestado contra las ideas que se llegan a tener de ella, me deja pensando si el papel de Satanás es el que ha impedido la expresión de la mujer.
ResponderEliminar-Ana Paola Meneses-
Se me hizo un texto bastante interesante puesto que habla que la causa del pecado como otros dicen, no es la mujer, sino el demonio o mejor conocido como Satán quien dice que hoy en día nos persigue a nosotras las mujeres y nos mata, es satán en la forma del hombre machista y opresor que tenemos hoy en día, de la misma forma creo que es importante lo que dice que el empoderamiento de la mujer debe ser importante y solo para nosotras, necesitamos el apoyo de los varones, sin embargo es una lucha de mujeres para mujeres.
ResponderEliminar-Grecia Torres Guevara
Este texto es interesante, ya que habla de que muchas veces se suele mal interpretar que el pecado original fue culpa de la mujer, cuando en realidad es Satán el que siempre crea estrategias para que la sociedad se vaya desmoronando poco a poco y entre en un momento de caos.
ResponderEliminarOdette Solís Martínez.
Creo que este texto abarca realidades que estamos viviendo en la actualidad y como es el mal el que siempre esta metiéndonos ideas erróneas en la mente.
ResponderEliminarCAROLINA TORRES HUERTA.
Este tema es realmente interesante ya que nos habla acerca de cómo Satán está relacionado con la violencia hacia la mujer.
ResponderEliminar-Aldo Ixtlapale
Me parece que es un tema bastante delicado ya que actualmente existen puntos de vista muy variados,algunos muy radicales y este texto habla de cómo puede ser influenciado por esto.
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