@jhcastelano
No ha sido grato recibir la
noticia de la suspensión de la celebración eucarística. La Conferencia del
Episcopado Mexicano ha dado ayer, 16 de marzo, el boletín donde lo explica. Las
circunstancias de la amenaza de la propagación del virus no dejan mucho espacio
para el trato interpersonal o de cercanía con las demás personas. Ya otras
instituciones han hecho lo mismo, en sintonía y concordancia con los gobiernos
de muchos países.
Las diócesis locales están
haciendo lo propio. La situación es muy severa y hasta cierto punto
desfavorable para la práctica de la fe. Se ha reducido la posibilidad de la
devoción.
No tiene que pasar, empero, lo
que en la antigüedad le acontecía al pueblo de Dios, cuando veían
amenazada la
alianza que tenían con Él. No tendríamos por qué clamar diciendo como Azarías,
en nombre de los deportados a Babilonia (Dn. 3, 25ss):
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para
siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu
misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por
Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas
marinas.»
Un clamor tan sentido y lleno
de angustia. Un canto de súplica muy bien expresado. Un memorial de la alianza
con los patriarcas y una apelación al honor. Cuando acepta y denuncia que en
esos momentos de zozobra no tienen «ni príncipes, ni profetas, ni jefes, ni
holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso, ni un sitio donde
ofrecerte primicias para alcanzar misericordia», no podemos dejar de pensar en
la dificultad y la contingencia de salud en la que estamos y en cómo a los
espíritus menesterosos de Dios nos puede doler la incertidumbre y la amenaza
que se cierne, sobre todo porque ahora tampoco parece haber lugar para la
celebración en común y en muchas ocasiones parece haber también un hueco o
vacío de parte de las autoridades, cuando no toman a tiempo las decisiones
importantes o cuando la vida del interés colectivo se lleva por caminos de
perdición.
También por eso el salmo 24
acaso sea un complemento a esta oración de Azarías. La imploración de la
enseñanza de Dios para conocer sus designios y sus caminos es o debería ser la
pretensión del cristiano. El tiempo y la oportunidad para ello se están dando
ahora que se recomienda no salir para evitar cualquier riesgo de contagio. No
faltarán quienes temerariamente desafíen las condiciones de riesgo; pero aun
con todo y su necedad y que puedan librarse del contagio, no deberían moverse
de manera inconsecuente o indolente frente al miedo o el riesgo de los demás.
Por eso es importante.
Cuando Jesús explica que hay
que perdonar hasta setenta veces siete, a la pregunta de Pedro (Mt. 18, 21 –
35), agrega el relato del rey que ajusta cuentas con sus siervos y cómo uno de
ellos no repite la misericordia del rey, sino que tiraniza de alguna manera,
falta al perdón con el otro. No fue capaz de ser misericordioso como con él sí
lo fueron, faltando así a la más elemental justicia. De este pasaje, aunque
tomado de la fuente de Lucas, San Agustín expone una hermosa idea respecto de
cómo entender la necesidad de perdonar a los demás y es ésta: que, así como
nosotros podremos perdonar a quienes nos hacen algún mal, también Dios estará
presto para venir a nosotros. Es decir, que, si acudimos a Dios entregando buenas
cuentas de nuestro perdón a los otros, si “vamos” hacia Él de esa manera,
entonces Él mismo viene hacia nosotros, como si nos lo dijera: “perdona para
que, así como llegas ante mí habiendo perdonado, así yo acudiré, para que yo
también vaya hacia ti”.
Ante esta pandemia y la
cuarentena obligada nos queda no sólo la oración y el cuidado que nos es
debido, sino aprender a perdonar, a ejercer la misericordia con los demás para
que así Dios venga hacia nosotros y, desde luego, aspirar a la sanación.
JHC
En audio.Opción 1:
Opción 2:

Creo que en estos tiempos es de vital importancia atender lo que las autoridades nos dicen acerca de quedarse en casa para evitar la propagación del virus, de la misma forma creo que el hecho de que se hayan cancelado las actividades parroquiales no nos debería impedir el seguir en contacto con Dios, entonces debemos rezar de manera consciente y saber que nos enfrentamos a un gran peligro si no atendemos a lo que nos piden y este virus se propaga.
ResponderEliminar-Grecia Torres Guevara
Pienso que la suspensión masiva de actividades ha traído consigo muchísimas consecuencias, en especial al hacer caso a la cancelación de eucaristías. Es bueno resaltar que sería adecuado mantenernos en contacto con Dios a pesar de que no sea de una manera física, pero esto nos ayudará a combatir a este virus que nos está moviendo por completo el mudno y por ende nuestras vidas en general.
ResponderEliminar-Arantza Jimena García Romero
Mi opinión acerca de esto es que me parece que las medidas que nos indican las debemos acatar con debida responsabilidad,ya que finalmente es para un bien en común con la sociedad, claro, cabe destacar que a pesar de las circunstancias debemos estar en contacto con Dios.
ResponderEliminarJovana Ixtlapale de Jesús.
Considero que el mensaje de las autoridades es importante ya que intentan salvaguardar la seguridad de cada individuo, y ya depende el él si seguir las indicaciones o no. El hecho de estar pensando a cada rato sobre este virus podría generar en un cierto punto un miedo a salir o un miedo a convivir.
ResponderEliminarSi estamos en contacto con Dios ya sea orando o platicando con el, nos sentiremos más relajados y más seguros.
---Melanie Tuxpan
Debemos de acatar las medidas de seguridad que nos dan las autoridades, pero no debemos dejar de lado el estar en constante oración o platica con Dios.
ResponderEliminarEs necesario que seamos responsables al momento de seguir las indicaciones de salud que nos da el gobierno, y ser conscientes de que si no las seguimos podemos ser un riesgo a nosotros y las personas que nos rodean. Estar en cuarentena es un buen momento para establecer una mejor relación con Dios y con tus familiares.
ResponderEliminar-Odette Solís Martínez
Considero que hay que tomar con seriedad el tema de quedarnos en casa y tomar todas las medidas que se ofrecen, no solo para cuidarte a ti si no para respetar a los alrededores y no poner esto como excusa para dejar fuera a Dios, al contrario, hay que estar cerca de el más que nunca.
ResponderEliminarby ENYA MENDOZA ALEJO
Pienso que debemos de seguir las indicaciones de quedarnos en casa porque de esta manera nos podemos cuidar y también cuidar a otros,también creo que debemos despertar y tomarnos las cosas con seriedad ya que lo que estamos viviendo es algo alarmante. Lo que podemos hacer es encomendarnos a Dios para que esto acabe pronto y que ayude a las personas afectadas.
ResponderEliminarFabiola Betsabé Anaya Andrade.
Me parece que las medidas que nos indican las debemos acatar con debida responsabilidad, ya que finalmente es para un bien en común con la sociedad.
ResponderEliminar-Belinda Salamanca Carrasco
Es muy importante atender y obedecer las indicaciones que se nos dan de quedarnos en casa y seguir una estructura, ya que no solo debemos de pensar en nosotros mismos, sino también en los que nos rodean. Muchas veces lo tomamos a la ligera pero no sabemos las consecuencias que esto podría traer, así que es un tema de seriedad en donde debemos de colaborar. A pesar de que se suspende la celebración eucarística debemos de saber que no hay que alejarnos de Dios, nos queda no sólo la oración, sino también aprender a perdonar, ejercer la misericordia para que de este modo Dios venga a nosotros y poder llegar a él.
ResponderEliminarEs muy importante el ser responsables y quedarnos en casa ya que es un bien común y estar en contacto con Dios.
ResponderEliminar-Aldo Ixtlapale
Me parece que las medidas que toma el Estado actualmente son acordes a la problemática que estamos viviendo y que si tenemos fé en Dios y lo tenemos presente en este tiempo,estaremos bien y más tranquilos respecto a esta situación.
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